Benedicto XVI atribuye pederastia en la iglesia a cultura de los años 60

El papa emérito destaca la impunidad que mantenían los implicados en estos escándalos sexuales.

Con un documento de 18 páginas Joseph Ratzinger, el papa emérito Benedicto XVI, se suma a la lucha de la iglesia católica contra la pederastia y el abuso sexual dentro de las puertas de la congragación. El escrito en cuestión, titulado La Iglesia y los abusos sexuales, ahonda el origen de este mal endémico de la iglesia tuvo sus orígenes durante 1998.

Según Ratzinger la culpa de la aparición de esta problemática en la iglesia es fruto de una extensión de la cultura sexual nacida durante la década de los 60 y que impregnó a la congregación. Este aspecto combinado con la impunidad y la falta de castigos severos a los sacerdotes desencadenaría, según el religioso, en la crisis que se ha desarrollado hasta el día de hoy.

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El texto se desarrolla en tres partes distintas que mantienen el mismo eje central. Durante la primera sección del documento Ratzinger intenta dar un contexto histórico de lo que sucedía en aquella época. Manifiesta que durante el periodo de tiempo entre 1960 y 1980 los estándares sexuales tradicionales se corrompieron hasta el punto de generar una disrupción que llegaría incluso a la iglesia católica. De igual manera señala que "parte de la fisionomía de la Revolución del 68 fue que la pedofilia también se diagnosticó como permitida y apropiada".

Durante la siguiente parte del documento el religioso manifiesta cómo la iglesia se contaminó y el impacto que tuvo en los sacerdotes, lo cual desencadenó en una “decadencia moral” del personal eclesiástico. En la tercera parte del texto Ratzinger intenta buscar una solución a este problema, sin embargo no da ideas claras de cómo erradicar este tipo de problemas en el clero.

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El escrito, que según el papa emérito, fue redactado de acuerdo con la Secretaría de Estado del Vaticano y con el propio Francisco, concluye atribuyendo el crecimiento de la pederastia a causa de la “ausencia de Dios”; una explicación ambigua teniendo en cuenta que el escrito, al igual que la cumbre del Vaticano que se llevó en febrero, buscaron alejarse de sustentos teológicos y buscar respuestas en hechos prácticos.

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