Libia: fragmentada y al borde de una guerra abierta

Desde el inicio de la ofensiva el jueves pasado han muerto 32 personas en los constantes combates en Trípoli.

Cuando en 2011 el dictador libio Muammar Gadafi fue asesinado por la oposición a su régimen, algunos pensaron que se acabarían 42 años de guerra y crisis interna en el país. Pero lo cierto es que 8 años después esta nación del norte de áfrica conoce todo menos la paz estable.

Son 50 años en los que el país rico en pozos petroleros se ha visto inmerso en una guerra que parece no acabar. Al caer Gadafi el país quedó fragmentado en diferentes posiciones políticas que intentaron alcanzar el poder asentándose en diversas partes del país. La ONU por su parte instauró un gobierno en Trípoli, pero no se aseguró de hacer una correcta transición del régimen a una democracia.

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Por esta razón se alza al este del país, en Tobruk, el mariscal Jalifa Haftar como un segundo gobierno no legítimo en el país, el cual ha buscado por todos los medios posibles en estos 8 años hacerse cargo del poder central.

Es aquí donde inicia este último capítulo de la crisis, el cual se ha vivido en los últimos días. El ejército de Haftar inició una ofensiva contra el gobierno de Trípoli, aprovechando el silencio de la comunidad internacional, para expandir su influencia a una mayor parte del país.

Sin embargo aunque el mariscal que en otrora ayudó a Gadafi a subir al poder en 1969 (para luego ser su principal detractor de él en 2011) cuenta con el apoyo de un ejército propio, el ENL, la realidad es que al igual que Libia, estas fuerzas armadas se encuentran fragmentadas pues son diversas entre sí con diferentes intereses políticos, triviales y religiosos.

Se calcula que desde el inicio de estos ataques la semana pasada han huido de Trípoli alrededor de 2200 personas. Al menos 32 personas murieron y 50 resultaron heridas desde el comienzo del ataque el jueves pasado.

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Actualmente la Unión Europea, la ONU y diferentes gobiernos a lo largo del mundo han rechazado lo que sucede y llaman a Haftar a poner fin a la ofensiva. Sin embargo, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita aprueban su actuar y lo apoyan con armamento. Por otro lado, Rusia bloqueó el domingo una declaración del Consejo de Seguridad en la que llamaba a las fuerzas leales al mariscal a detener su avance sobre Trípoli.

El asedio a Trípoli ha despertado los fantasmas de la guerra en una crisis que ha durado 50 años y que no parece acabar. En la últimas horas las fuerzas de Haftar perpetró un ataque aéreo al único aeropuerto en funcionamiento en Trípoli, acto que fue denunciado por el enviado especial de la ONU a Libia, Ghassan Salamé.

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