Gobierno francés busca respuestas tras manifestación violenta en París

Las aseguradoras evaluaron los daños de 4 meses de protestas, sin contar los de este sábado, en 170 millones de euros.

Acechado por las críticas, el gobierno francés contempla nuevas medidas de seguridad para resolver los "fallos" que aparecieron durante una manifestación de los "chalecos amarillos" este fin de semana que degeneró en violentos desmanes en los Campos Elíseos.

"¡Insoportable!", "¿Hasta dónde iremos?", "¿Cómo detener esto?". La exasperación tras las nuevas escenas de saqueos y violencia que se produjeron el sábado durante una nueva jornada de protestas de este colectivo anti-gobierno acaparaba el lunes todas las portadas de la prensa francesa.

El presidente Emmanuel Macron, que prometió "decisiones fuertes para que esto no vuelva a suceder", convocó en el palacio del Elíseo al primer ministro Edouard Philippe, al ministro del Interior Christophe Castaner y a la ministra de la Justicia Nicole Belloubet para escuchar sus propuestas.

Joyerías y tiendas de luja saqueadas, restaurantes y bancos incendiados, choques entre manifestantes y policías. Las imágenes de violencia en la famosa avenida parisina de los Campos Elíseos, que dieron la vuelta al mundo, causaron una fuerte indignación y recordaron las escenas de caos de diciembre, cuando el Arco del Triunfo fue vandalizado.

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Se desconoce aún el monto total de los daños pero será "importante", señaló el lunes la Cámara de Comercio e Industria de París, que afirmó que un centenar de comercios fueron vandalizados el sábado. "Los comerciantes están traumatizados por la repetición e intensidad de la violencia", dijo la CCI.

Según un miembro del círculo de Macron, el jefe de Estado está "determinado" a detener estos actos de violencia y estima que "no hay diálogo posible con este núcleo duro de extremistas".

Para el presidente, afirma la misma fuente, los acontecimientos "demuestran que hay un núcleo duro de 40.000 a 50.000 personas y que la única respuesta posible es tomar (nuevas medidas) de seguridad".

¿Se subestimó la violencia?

El ejecutivo admitió que hubo "fallos" en el dispositivo de seguridad. "El análisis de los eventos" muestra" que el dispositivo "no fue suficiente para contener la violencia y evitar las acciones de los vándalos", señaló la oficina del primer ministro tras una reunión de emergencia este fin de semana.

El secretario de Estado al Interior, Laurent Nuñez, fue más allá en la autocrítica. En una entrevista con la radio RTL dijo que el dispositivo de seguridad fue un "fracaso" y afirmó que se buscará atribuir responsabilidades en la "cadena de mando".

Entre los responsables en la mira está el prefecto de la policía de París, Michel Delpuech. En total, 5.000 policías fueron desplegados en la capital francesa el sábado, pero para algunos el dispositivo era insuficiente.

La oposición acusa directamente al presidente y al ministro del Interior de haber "subestimado la violencia" y de "no haber dado una respuesta a la altura de la crisis" de los "chalecos amarillos" que empezó en noviembre.

Entre las respuestas que se barajan figura el cierre de la avenida de los Campos Elíseos, lugar privilegiado por los manifestantes, para las próximas protestas. Pero esto no impediría que los alborotadores siembren el caos en otros barrios de París.

Para Frédéric Lagache, Secretario General Adjunto del sindicato de la policía Alliance, la respuesta debe ser más fuerte. "Hay que ir al contacto de los manifestantes y asumir que pueden haber heridos", estimó.

Pero a pesar de la creciente exasperación pública frente a la violencia, los analistas dudan que el gobierno se arriesgue a un cambio de táctica que podría ver a la policía acusada de usar fuerza excesiva contra un movimiento que todavía goza de un apoyo considerable.

En Francia, las autoridades tradicionalmente "prefieren ver un edificio dañado, y que las compañías de seguro tomen a cargo los gastos, que arriesgarse a un contacto directo entre la policía y los manifestantes que podría causar heridos o muertos", explicó a la AFP Olivier Cahn, del instituto de investigación Cesdip.

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