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Tatuaje

Se realizó un tatuaje donde un vecino y termino en silla de ruedas

"No me dejes caer jamas" fue la frase que se tatuó.

Imagen de referencia /

Luisa Fernanda Buitrago, una joven de Casanare , paso de planear salidas con sus amigos a visitar casi a diario los hospitales, someterse a exámenes, tratamientos y dictámenes inconcretos con un resultado nefasto, al terminar en silla de ruedas.

La joven a sus 14 años y en estado de embarazo, decidió realizarse un tatuaje debajo del seno derecho, algo que pensó que sería un bonito recuerdo para toda la vida. Un novio que tenía en ese momento fue quien la motivó a realizarse el procedimiento.

La menor de edad y su novio llegaron hasta la casa de un vecino, quien por una cómoda suma de dinero le realizó el tatuaje. La frase “No me dejes caer jamás” fue plasmada en el costado derecho de Luisa.

a la semana, unos extraños dolores, que con los días se hicieron más intensos, llevaron a la mamá de Luisa a trasladarla de urgencia a un hospital. Los dictámenes médicos no eran alentadores; pese a que los dolores eran en la espalada, Luisa presentaba inflamación en los pulmones.

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“Eran unas punzadas y hormigueo. No podía estar sentada ni acostada”, recuerda Luisa, al tiempo que relata que los médicos le iniciaron un tratamiento con antibiótico para la inflamación de sus pulmones. La joven decidió no tomar los medicamentos ya que, por su estado de embarazo, podría ser contraproducente para la salud y vida de su bebé.

Con el paso de los días el dolor se hizo más intenso y, en un intento de calmarlo, recurrió a sobanderos. “Cuando me mande sobar se bajó un poco el dolor, pero en la tarde me volvió la punzada. A los dos días no me volvieron a responder las piernas”, cuenta Luisa Fernanda.

Los especialistas le explicaron que una bacteria había ingresado a su cuerpo y había afectado su médula espinal, razón por la que se complicó su salud. Según cuenta Luisa, el tatuaje que se realizó debajo del seno fue lo que permitió el ingreso de dicha bacteria.

“El neurocirujano dijo que probablemente había sido el tatuaje”, relata la joven al recordar que cumplió sus 15 años estando hospitalizada “en una cama y con agujas por todo lado” y que el momento más duro fue cuando supo que no iba a caminar.

Luisa asegura que la bacteria la adquirió en el lugar donde le realizaron el tatuaje ya que le explicaron que entró por la piel y que ese fue en el único lugar donde su piel estuvo expuesta. Además, confiesa que no verificó el lugar ni se cercioró de la sanidad y licencia con que contaba el sitio.

“Las agujas no estaban desinfectadas, ni la tinta, ni nada”, lamenta la joven y agrega que el hombre que le realizó el tatuaje “no da la cara”, suponiendo que “se siente culpable de lo que pasó”.

“De corazón, no se hagan cosas en su cuerpo. Mucho menos sin consultarlo con los papás. Verifiquen los lugares donde hacen estas cosas y cerciorarse de que cumplan las normas que establece la ley, por ejemplo, que no sean agujas usadas”, es la mayor recomendación que hace la joven.

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