FÚTBOL COPA DEL REY: LEGANÉS-REAL MADRID (Contracrónica)
FÚTBOL COPA DEL REY: LEGANÉS-REAL MADRID (Contracrónica)

El enésimo naufragio del "plan B"

Juan José Lahuerta

Leganés (Madrid), 18 ene (EFE).- Zinedine Zidane volvió a confiar para afrontar el choque de ida de los cuartos de final de la Copa del Rey ante el Leganés en sus jugadores menos habituales, aquellos que tantas alegrías dieron al Real Madrid la pasada temporada. Y le salió mal. El llamado "plan B", volvió a naufragar pese al 0-1 final.

Parte del éxito del Real Madrid campeón de cinco torneos en 2017 fue culpa de un grupo hombres que, en su mayoría, ya no están en el club blanco. Para ganar tantos títulos, hay que administrar los minutos de la plantilla y las figuras que menos juegan son muy importantes.

Esta temporada, Zidane ha apostado por juntar a los menos habituales en la Copa del Rey. Esa va a ser su competición y, aunque el Real Madrid consigue pasar las eliminatorias, está claro que algo no carbura como antaño. Fuenlabrada, primero, Numancia después y ahora Leganés, fueron los equipos que recibieron a un grupo de futbolistas que no consiguen dar un puñetazo encima de la mesa para presionar a los titulares.

De momento, en todos esos partidos, el conjunto blanco ha ofrecido una imagen bastante poco afinada. Y, contra el Leganés, volvió a pasar lo mismo. Volvieron a quedar señalados nombres como los de Theo Hernández, Marco Asensio, Marcos Llorente, Dani Ceballos o Mateo Kovacic.

El cambio de Theo respecto a la temporada pasada es algo digno de reseñar. No se parece al jugador que brilló en el Alavés. No desborda, sube la banda sin sentido, defiende regular, no aporta casi nada. Sólo tuvo un chispazo al final, con un centro a Asensio que sirvió para que el centrocampista del Real Madrid marcara el único tanto del choque.

Llorente está igual, es un espejismo de lo que fue en el Alavés. De repente se ha convertido en un jugador gris, romo, espeso. No arriesga ningún balón, ha perdido todo tipo de atrevimiento. Pases fáciles, sencillos, cero desequilibrio e incluso estuvo a punto de meterse un gol en propia meta. Como Kovacic, que tampoco aportó nada más que un fallo delante de la portería del Leganés.

Dani Ceballos es otro caso aparte. El ex jugador del Betis no parece el mismo. Tiene pocas oportunidades, pero tampoco las aprovecha. En el estadio Municipal de Butarque parecía un fantasma. Esa es su tónica general de la temporada, como la del resto de nombres, que parecen haber contagiado sus males a otros como Asensio.

Una vez más, como en los últimos tiempos, el centrocampista blanco pareció renegar del fútbol de los primeros pasos del curso con el que se comía el mundo. Asensio ha ido bajado puntos, mantiene una línea descendente preocupante. Y eso, afecta al Real Madrid, que parece no querer espantar su crisis. Su tanto al final, un buen gol, no esconde sus últimas debilidades.

Tal vez parte de culpa de todo la tenga Zidane. La temporada pasada administraba mejor sus minutos con los menos habituales. Jugaban en partidos importantes y no todos a la vez. Ahora, sólo salen de golpe, todos juntos. Esos pasa casi siempre y parecen desconocidos sobre el terreno de juego.

El partido ante el Leganés dejó un aura nostálgica. Muchos echarán de menos ahora a Álvaro Morata, a James Rodríguez, a Pepe e incluso, curiosamente, a Danilo. Algunos de los nuevos, como Theo, Ceballos y Llorente, no están, hasta ahora, al nivel.

En Leganés, sólo se salvó Lucas Vázquez, el único que parece en línea ascendente en los últimos duelos. Dani Carvajal, junto a Raphael Varane, el único titular presente sobre el césped, acompañó bien. Y Borja Mayoral no tuvo oportunidades, pero por lo menos no falla delante de la portería cuando tiene opciones.

Al final, el fútbol del Real Madrid dio otro paso atrás. Firmó 45 minutos aburridos en la primera parte semejantes a aquel Austria-Alemania del Mundial de España 1982 en el que ambos clubes pactaron un empate y no se atacaban. Del fútbol total de hace pocos meses, se ha pasado al sopor total.

Y en la segunda parte, el Leganés pudo ganar. Dio un paso adelante e intimidó a los hombres de Zidane. El larguero y Kiko Casilla salvaron al conjunto blanco, que se fue de Butarque, una vez más y ya van demasiadas este curso, con malas sensaciones. Y es que el 0-1 final, un resultado positivo para llegar a semifinales, no disfrazó el enésimo naufragio del llamado "plan b" del Real Madrid.

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