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Presidente del Fluminense dice a Policía que cedió entradas a barras bravas

El presidente del Fluminense, Pedro Abad, declaró hoy ante la Policía, y reconoció haber cedido entradas para los partidos del equipo a barras bravas, en el marco de una operación que investiga supuestas irregularidades entre esos grupos ultras y algunos clubes de Río de Janeiro.

Un juez emitió una orden de conducción coercitiva contra Abad, quien se presentó de manera voluntaria en la comisaría para esclarecer los hechos, y también contra el vicepresidente del Vasco da Gama, Eurico Brandao, que es hijo del presidente de este último club, Eurico Miranda.

El operativo, lanzado por la Policía junto con la Fiscalía brasileña, tenía por objeto esclarecer la relación promiscua identificada entre clubes y barras bravas, algunas de ellas prohibidas por la Justicia de entrar en los estadios.

De acuerdo con las investigaciones, los clubes cedían entradas a los grupos ultras, los cuales destinaban una parte a sus integrantes para asistir a los partidos y provocar incidentes violentos y el resto las revendían a cambistas a precios mucho más altos para obtener beneficios.

A raíz de la operación, la Policía Civil de Río arrestó este viernes a tres líderes de barras bravas del Fluminense, entre ellos al presidente y vicepresidente de Young Flu, y al máximo dirigente de Força Flu, otro de los grupos ultras del equipo.

Abad reconoció ante la Policía que pasó 200 entradas por encuentro para las barras bravas para partidos del Campeonato Brasileño entre septiembre y noviembre de este año.

"En septiembre, llamamos a todas las barras bravas e hicimos un pacto por la unión de todas en pro del equipo. Dijeron que estaba muy difícil ir y llevar a los aficionados y quedamos en que estarían disponibles 200 entradas por partido para esos hinchas", comentó Abad a medios tras declarar ante las autoridades.

El dirigente remarcó que el club carioca "nunca tuvo conocimiento" de que esos billetes eran "repasados (a cambistas) o tenían un destino diferente".

"El club tiene la presunción de que las personas son honestas. Si hubiéramos tenido conocimiento de lo que estaba pasando, habríamos actuado y eventualmente tomado alguna medida", subrayó.

Abad aseguró además que recibió amenazas por solo mantener ese acuerdo en la liga brasileña y no hacerlo extensible al resto de competiciones: "Mi celular está lleno de amenazas con las direcciones y hora de estudio de mis hijos".

También fue llevado a declarar el vicepresidente de estadios del Botafogo, Anderson Simoes, quien podría ser suspendido de su cargo tras un pedido de la Policía para apartarle del puesto que ocupa en el club, también de Río.

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