BRASIL CARNAVAL
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Protesta contra el fin de subsidios a escuelas de samba en Río atrae a pocos

La protesta musical contra el fin de los subsidios públicos que reciben las escuelas de samba del Carnaval de Río de Janeiro, protagonistas del considerado mayor espectáculo del mundo, concentró hoy a pocas personas frente a la Alcaldía de esa ciudad brasileña.

Tan sólo unas 60 personas atendieron la convocatoria de las agrupaciones artísticas para demostrar rechazo a la decisión de la Alcaldía de Río de Janeiro de reducir a la mitad la ayuda pública de cerca de 2 millones de reales (unos 625.000 dólares) que concede cada año a cada una de las escuelas de samba para montar su espectáculo en el Sambódromo.

El alcalde de Río de Janeiro, el obispo evangélico licenciado Marcelo Crivella, alegó que la crisis financiera de la municipalidad lo obliga a usar esos recursos en el mantenimiento de las guarderías y que las escuelas de samba pueden buscar financiación privada, como ya lo hacen, y seguir viviendo de la venta de entradas al Sambódromo y de los derechos sobre su música.

A pesar de la amenaza de las escuelas de samba de no desfilar en el Carnaval de 2018 y de echar por tierra una fiesta que le genera millonarios recursos a la ciudad, la protesta que convocaron para la tarde de este sábado mostró poco respaldo.

Los pocos manifestantes que se concentraron frente a la sede de la Alcaldía de Río de Janeiro corearon un samba sin acompañamiento instrumental, ya que no apareció ninguna "batería" (orquesta de percusión de las escuelas de samba) para hacer retumbar su protesta.

Los manifestantes, en su mayoría vinculados a las escuelas de samba y usando camisas de sus respectivos gremios artísticos, principalmente de las famosas Mangueira y Portela, ondearon sus banderas por cerca de una hora y se limitaron a dar entrevistas al batallón de periodistas que apareció para cubrir la protesta.

El director de carnaval de la escuela Beija-Flor, Laila, calificó como "demagógicos" los argumentos usados por Crivella para anunciar el recorte por la mitad de los 26 millones de reales (unos 8,1 millones de dólares) que la Alcaldía concede en subsidios a las protagonistas de la mayor fiesta brasileña.

"Tenemos muchos niños con necesidades en Río de Janeiro y no sólo los de las guarderías de la alcaldía. Cuando se aprovecha de un momento difícil como el actual para atacar a lo que más embellece el Carnaval está actuando de forma demagógica", afirmó el carnavalesco.

La polémica obedece a que Crivella, un obispo pentecostal, nunca ocultó su rechazo a la fiesta pagana y en febrero pasado se convirtió en el primer alcalde de Río de Janeiro que no participa en la ceremonia inaugural de un Carnaval en varias décadas.

La Iglesia Universal del Reino de Dios, de la que el alcalde es un importante dirigente, siempre ha sido crítica de la libertad que se respira en el Carnaval.

"Todo esto (la crisis financiera) nos exige austeridad y sacrificio. Todos precisan contribuir. La Alcaldía está contribuyendo. Recortamos secretarías, recortamos más de mil cargos políticos. El Carnaval precisa contribuir con nosotros y ayudarnos con ese esfuerzo", argumentó Crivella al anunciar el recorte.

Laila alegó que el sustento de numerosos trabajadores depende de las actividades que realizan todo el año para preparar los desfiles del Carnaval y que, sin la ayuda pública, todos pasarán a engrosar el batallón de 14 millones de desempleados que ya tiene Brasil.

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