La pesadilla de 19 boxeadores nicaragüenses explotados en España

La Policía detuvo a siete personas acusadas de haberlos retenido contra su voluntad. Estaban en condiciones de semiesclavitud y eran obligados a pelear.

Boxeo /

Son 19 hombres jóvenes, fuertes, duros, musculosos, acostumbrados a pelear, con las manos curtidas de dar puñetazos.

Pero toda esa fuerza, toda esa potencia física, no les sirvió de nada.

Más bien al contrario.

Según las autoridades fueron retenidos, golpeados, humillados, amenazados, encerrados en una pocilga, sometidos a vigilancia permanente, doblegados por un régimen de semiesclavitud y forzados a pelear para que otros se lucraran a costa de su esfuerzo físico.

Sin embargo, algunas personas del mundo del boxeo ponen en duda la historia.

Los 19 boxeadores nicaragüenses , según la Policía, llegaron a España creyendo que iban a vivir una magnífica aventura, que ante ellos se abría una gran oportunidad profesional, pero encontraron el infierno a manos de una banda organizada.

Aparentemente, todo era legal.

Los púgiles nicaragüenses eran contactados mediante carta por una empresa de promoción del boxeo que les invitaba a viajar a España para que participaran en un único combate.

Las autoridades señalaron que la red estaba bien organizada y contaba entre sus miembros con un exboxeador nicaragüense que era quien se encargaba de captar a las víctimas y de llenarles la cabeza de sueños y fantasías sobre lo importante que podía ser para su carrera dar el salto al otro lado del Atlántico y pelear en ese combate.

Pero al poco de llegar a España, comenzaba la pesadilla .

Los deportistas tomaban parte en ese combate al que habían sido invitados, sí, pero después eran retenidos a la fuerza, ya en situación ilegal porque no tenían permiso para extender su estancia en España más allá de la fecha de esa pelea.

Sus explotadores les obligaban entonces a ponerse los guantes y a participar en otras peleas de boxeo, tanto en España como en otros países de Europa.

Los combates eran legales, pero los púgiles nicaragüenses eran inscritos por la banda organizada en los mismos con documentación falsa, presentando licencias falsificadas.

Pero lo peor es la situación en la que estaban los boxeadores.

Nada más llegar a España, siempre según la Policía Nacional española, los trasladaron a Tarrasa, una localidad catalana a unos 30 kilómetros de Barcelona.

Allí les dijeron que les iban a alojar en una residencia para deportistas.

Sin embargo, los encerraron hacinados en una vivienda sucia , inhóspita, insalubre, que no reunía las más mínimas condiciones higiénicas.

"La red de explotación se aprovechaba de que estaban en situación ilegal en España para mantenerlos retenidos, y además les amenazaban con tomar represalias contra sus familias en Nicaragua si no les obedecían en todo y combatían para ellos", asegura a BBC MUNDO Antonio Navarro, portavoz de la Policía Nacional española en Barcelona.

"A los boxeadores les decían que tenían que luchar para saldar la inversión que la red había realizado en ellos al traerlos a España".

"Les tenían en una situación casi de esclavitud, muy similar a la de las mujeres que sufren explotación sexual y a las que obligan a prostituirse. Sólo que a ellos les obligaban a luchar ", añade Navarro.

Operación policial

La comisaría de Tarrasa tuvo conocimiento en febrero pasado de que a esa localidad había llegado un grupo de boxeadores nicaragüenses y que estos podrían estar vulnerando la legislación en materia de entrada y estancia de extranjeros.

Empezó a investigar, a tirar de la manta, y destapó las terribles condiciones en las que se encontraban esos deportistas y la explotación de la que eran víctimas.

Los tenían encerrados y n o recibían la alimentación necesaria . Sobre todo teniendo en cuenta que luego tenían que subir a la lona y boxear.

No descansaban lo necesario y no les realizaban los controles médicos exigidos por la ley antes de los combates.

Se encontraban sometidos a un meticuloso control, tanto por parte de quien les hacía de entrenador como por otros miembros del grupo: eran vigilados las 24 horas , no se les permitía salir solos, realizar llamadas de teléfono o acceder a un ordenador sin supervisión de sus captores.

Y si a alguno se le ocurría protestar o protagonizar un mínimo acto de rebeldía, los miembros de la banda les agredían y les amenazaban con hacer daño a sus familias.

Podría haber casos similares

El pasado 10 de mayo, finalmente, la banda que explotaba a esos deportistas fue desarticulada y los 19 boxeadores, liberados.

"Reaccionaron con gran alivio, muy contentos de ver que terminaba su cautiverio", aseguran desde la Policía Nacional.

E n la operación fueron detenidas siete personas a las que se les imputaban, entre otros delitos, falsedad documental, estafa, amenazas y lesiones.

La justicia española, sin embargo, ha decidido archivar el caso al no encontrar indicios de esos presuntos delitos.

Algunos de estos 19 boxeadores ya han regresado a su país. Otros se han quedado en España a la espera de poder regularizar su situación y de tener más suerte.

Pero puede que haya otros deportistas en las mismas condiciones en las que estuvieron ellos.

"Intuimos que debe de haber otros boxeadores en una situación similar de explotación", confiesa el portavoz de la Policía.

"Todo apunta a que así es. Es muy posible que haya otros casos, y no sólo en Cataluña. De hecho estamos investigando y no descartamos que pueda haber una segunda operación ".

Sin embargo, en el mundo del boxeo español no se creen que realmente esos 19 púgiles nicaragüenses hayan sido explotados.

"La denuncia ha sido desestimada por un juez, eso ya lo dice todo", asegura a BBC MUNDO Jerónimo "Jero" García, exboxeador profesional, campeón de España y en la actualidad entrenador.

"El boxeo en España no mueve dinero, es absurdo pensar que alguien se pueda lucrar de ese modo. Además, conozco a algunas de las personas implicadas en la supuesta red y en absoluto me parece que puedan haber hecho nada así".

"Lo que creo sinceramente es que se trata de una maniobra, como otras muchas, para hacer daño a un deporte noble, olímpico y que cada vez tiene más peso en la cultura española".

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