Un recorrido por el jardín botánico de la Uniminuto

El parque agrícola Sabio Mutis está ubicado en el municipio de Tena, Cundinamarca, y cuenta con 37 hectáreas de terreno y una variedad de actividades ecológicas admirable.

Inauguran el Jardín Botánico de Uniminuto en Tena, Cundinamarca. /

La historia comenzó en el 2005 cuando el profesor Héctor López, historiador y biólogo de la Universidad de Caldas y docente de la Universidad Minuto de Dios soñó con desarrollar un proyecto de gran magnitud en su finca. Allí vio un terreno con gran potencial para edificar un museo, una biblioteca, una cueva de murciélagos, un cultivo de plantas medicinales y una siembra de más de 1.800 orquídeas.

Así lo visualizó hace 12 años y se lo propuso al padre Diego Jaramillo, que luego de tanto insistir, terminó comprándole la idea y el terreno para el desarrollo del parque. Hoy, el sueño es toda una realidad y el ministro de Medio Ambiente, Luis Gilberto Murillo, decidió inaugurar este espacio como el primer jardín botánico de una Institución de Educación Superior, abierto al público y a la comunidad científica y académica para la puesta en marcha de investigaciones y diferentes gestiones con el apoyo del Gobierno y para contribuir en la solución de problemas con impacto ambiental.

Además, el ministro le otorgó un reconocimiento al padre Jaramillo por su papel preponderante a lo largo de los años en las labores de creación de paz en el país. Jaramillo, que lleva años saliendo todos los días en la televisión nacional con la famosa frase “demos gracias por el día que ya terminó y la noche que viene” camina despacio, no le importa embarrarse y lleva un pantalón gris desafortunado para el lodo que está más a la ofensiva por la lluvia que no ha dado tregua en todo el día. Su voz es clara y contundente y asegura que esa granja va a traer muchos beneficios para la comunidad de Tena. “Esto está abierto a toda la juventud colombiana y lo que queremos es que se motive a muchas más organizaciones para que se vayan sensibilizando al amor a la naturaleza, a los vegetales, a los animales, a las rocas. De manera que esto es para estar en permanente contacto con el mundo que habitamos”.

El padre cuenta que cuando vino a visitar el terreno para decidir comprarlo y empezar a edificar las múltiples ideas del profesor López, este le preguntó sobre cómo iban a hacer el traspaso. “Un amigo común nos presentó y me invitaron a que viniera a conocer este parque. Luego el profesor López me dijo después de darme un vistazo a todo -padre, ¿Cómo le hago el testamento?- y yo le respondí, -no doctor, no me haga ningún testamento porque si usted me deja eso, cada vez que nos encontremos, yo voy a estar pensando cuándo se morirá este-

Minutos después llegó el ministro Luis Gilberto Murillo con su caravana de camionetas y el esquema de seguridad siempre atento. Murillo, que es el único afrocolombiano del gabinete, oriundo del Chocó, alto y de contextura gruesa, se movía como pez en el agua. Cuenta que cuando era niño tenía que ir por las selvas de su departamento abriendo la selva y teniendo cuidado con las serpientes que se pudiera encontrar en el camino. “Yo aprendí que lo mejor contra las serpientes, es dejarlas quietas y no hacerles nada y eso me lo enseñó la vida, no la universidad”.

Luego a mitad de camino, ya cortada la cinta blanca de la inauguración, se detiene a dar las declaraciones para la prensa. “Aquí se da un ejercicio muy importante para conectar la conservación de nuestra riqueza natural entendiendo que Colombia es el país con mayor número de especies por metro cuadrado y donde tenemos la mayor variedad de orquídeas. Algunas de ellas que están en peligro de extinción se están conservando aquí”.

Siempre cerca del grupo camina Carlos Gómez, tolimense quien es asesor técnico agrícola y caficultor. Conoce las 37 hectáreas a la perfección y le habla a la comitiva del “chirrinchi”, el licor artesanal que es ilegal y se produce en muchas regiones del país. Asegura que uno puede llegar a encontrar aguardiente de mora y ron de maracuyá que se realizan a partir de procesos caseros en los famosos “alambiques”. Le habla al grupo también de la hoja de coca, de la que hay un par de plantaciones en la finca. “La culpa no es de la planta, sino del uso que le dan, pero ella es extremadamente medicinal”.

Finalmente, luego de un extenso recorrido, los miembros de la universidad y del Ministerio llegan al museo del café, un espacio en donde Alonso López, otro caficultor y hermano del profesor López, hacen tinto en una paila y al carbón, de la forma más tradicional que existe y como se hace en las fincas verdaderamente cafeteras, asegura el anfitrión. “A nosotros nos gusta el tinto con panela, y ojalá sea una panela oscura que es la mejor. Así el café siempre va a quedar con un sabor mucho más rico”.

El ministro Murillo se toma dos tintos y ya en calma conversa con el padre Jaramillo sobre las tareas del post acuerdo y las zonas veredales. En algún momento de la charla pareciera que el padre fuese a pronunciar las palabras tan conocidas por los colombianos, pero no lo hace y todo termina en un fuerte apretón de manos. El agro parque Sabio Mutis dejó de ser un sueño.

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