Hace 27 años el M-19 dejó las armas

Esa acción fue el producto de una negociación de paz durante el gobierno de Virgilio Barco y por su consejero Presidencial de Paz, Rafael Pardo.

Al mando de Carlos Pizarro Leongómez, en el frío campamento de Santo Domingo, en el Cauca, el grupo guerrillero se desmovilizó para convertirse en organización política que recibió el nombre de Alianza Democrática M-19.

Para llegar al campamento de Santo Domingo, en las estribaciones de la cordillera occidental colombiana, había que utilizar un camino destapado, difícil, que partía del corregimiento El Palo, en el departamento del Cauca y se internaba por el filo de la montaña para llegar al temido Tacueyó, otro corregimiento del municipio de Toribío que fue estigmatizado por una matanza de 164 insurgentes a quienes el guerrillero Javier Delgado suponía que eran infiltrados. Esta matanza se perpetró durante varios años pero fue descubierta en 1985.

Tras pasar Tacueyó, donde los lugareños eran descubiertos por el movimiento de los velos que cubrían las ventanas de sus viviendas, se tomaba otro camino cada vez más difícil para los vehículos, hasta llegar a Santo Domingo, un caserío ubicado en la parte alta de la montaña y donde se destacaba una iglesia abandonada construida en madera, una casa grande que alguna vez fue el eje de una hacienda y varias construcciones de tabla más pequeñas que sirvieron de cambuches para los guerrilleros.

Allí, al lado de un río de aguas heladas donde se bañaban los insurgentes, el grupo guerrillero Movimiento 19 de Abril (M-19) firmó la paz en un acto realizado entre el 8 y el 9 de marzo de 1990. Fue el día 9 cuando uno a uno los guerrilleros fueron depositando sus pistolas y fusiles en una mesa enorme. Pero la parte simbólica fue la del momento en el que Carlos Pizarro desenfundó la pistola que llevaba al cinto, la envolvió en una bandera de Colombia y la puso encima de las otras armas que ese día dejaron los insurgentes tras 17 años de una guerra que conoció el mundo por sus osadas acciones como la toma al Palacio de Justicia, el robo de armas al Cantón Norte o el secuestro de varios diplomáticos en la embajada Dominicana frente a la Universidad Nacional en Bogotá, para solo citar algunas.

Esa acción de desarme final fue el producto de una negociación de paz durante el gobierno de Virgilio Barco (1986-1990), liderada por su consejero Presidencial de Paz, Rafael Pardo, quien encabezó la representación del Gobierno no solo en este acuerdo con el M-19, sino también con el EPL, el PRT y el grupo indigenista Quintín Lame, procesos que, en conjunto, permitieron que más de 5.000 hombres se desarmaran y regresaran a la vida civil.

Hoy, 27 años después, miles de colombianos todavía recuerdan la imagen de Pizarro entregando su arma, el momento de la firma en el que estuvo Pardo y tienen en sus memorias al guerrillero por aquel sobrero blanco de cazador que se hizo famoso y se convirtió en otra pieza histórica para la paz en Colombia.

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