Día D+90: a medio camino del desarme definitivo de las Farc

A pesar de las dificultades, el Gobierno y las Farc intentan cumplir a cabalidad el calendario de 180 días pactado en Cuba.

Guerrilleros de las Farc /

Desde el denominado “Día D” el pasado 1 de diciembre, cuando se activaron todos los protocolos de las zonas veredales, el desarme y la misión de verificación y acompañamiento de las Naciones Unidas, se han hecho esfuerzos, hasta ahora insuficientes, para poder cumplir al pie de la letra lo establecido en el cronograma.

Los retrasos en las zonas veredales, la no puesta en marcha de la amnistía y la lentitud de algunos trámites en el Congreso, tienen en jaque al Gobierno y a la guerrilla, pues no quisieran informar que se puede dilatar la fecha de la entrega de armas, por el efecto que esto podría generar en la opinión sobre la credibilidad del proceso.

Para el Gobierno no es tan grave que se retrase el inicio de la entrega de armas siempre y cuando el proceso finalice de manera exitosa al cabo de los 180 días que se cumplen el 1 de junio.

El general Javier Flores, jefe del comando de transición, ha informado que ya las milicias de las Farc han entregado sus armas y que estas serían las primeras que se pongan a disposición de la misión de la ONU para su destrucción.

Lo cierto y sin duda el avance más notable es que ya toda la guerrilla entró junto con su armamento a las zonas veredales lo que significa que ese armamento ya está fuera de circulación y listo para ser inhabilitado por las Naciones Unidas, que también han manifestado la necesidad de revisar el calendario de desarme, situación que está por definirse en los próximos días.

El cronograma inicial plantea el día D+90 como la fecha para una primera dejación del 30%, luego el 1 de mayo, día D+ 150 una segunda dejación de otro 30% y la destrucción de todo el material inestable como explosivos y munición dañada para terminar el desarme el 1 de junio cuando se cumple el día D+180.

Para la guerrilla el hecho de que aún no se materialice la amnistía es una de las razones de más peso para no iniciar la dejación, pues sería un mal mensaje al interior de las Farc empezar este proceso mientras sus hombres continúan en las cárceles del país.

Al margen de las dificultades jurídicas, políticas y logísticas que afronta la implementación del acuerdo, es un proceso que avanza de manera cierta con el compromiso reiterado de los jefes de las Farc de sacarlo adelante lo más pronto posible para poder iniciar su actividad política después de responder por sus delitos ante la JEP.

Los próximos días serán definitivos para el Gobierno y las Farc, pues se considera que la dejación de armas es el objetivo primario del proceso de paz y que le puede inyectar una dosis de credibilidad en medio de la polarización que hay en el ambiente y de cara a las elecciones de 2018.

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