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Bondades y problemas de la erradicación manual de cultivos ilícitos

Ricardo Vargas, experto agrícola, considera que esta política debe estar acompañada de otras medidas para que sea exitosa.

De acuerdo con el Ministerio de Defensa, la erradicación manual es un programa que nació en respuesta del incremento de cultivos ilícitos en zonas de economía campesina, áreas de parques naturales, cerca de fuentes hídricas, entre otras, en las que no se podía hacer uso de la aspersión área, la cual posteriormente quedó prohibida en todo el país.

El informe de la situación en 2016 sobre Drogas realizado por el Observatorio de Drogas en Colombia, señala que para el año 2015 había unas 96.000 hectáreas de cultivos ilícitos, un incremento del 39% frente al número de hectáreas en 2014. Estos cultivos en su mayoría se han concentrado en cinco departamentos: Nariño, Putumayo, Norte de Santander, Cauca y Caquetá.

Este mecanismo de erradicación manual se viene usando en el país desde junio de 2004, en el que campesinos y desmovilizados han trabajado conjuntamente en departamentos como Antioquia, Boyacá, Magdalena, Putumayo entre otros.

De acuerdo al Informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) de julio 2016 sobre el monitoreo de territorio afectados por cultivos ilícitos, cerca de 380 municipios han sido intervenidos con erradicación alternativa representados en 180.000 familias que han sido beneficiadas por la participación de éste programa.

Adicionalmente, dentro del acuerdo final firmando con las Farc el pasado noviembre, en el cuarto punto “solución al problema de Drogas Ilícitas”, quedó acordado que los desmovilizados harán parte del programa y podrán recibir los beneficios que éste tenga.

Sin embargo, la erradicación manual de cultivos ha sido un programa criticado por la falta de resultados, los problemas con los campesinos cocaleros, los enfrentamientos con grupos narcotraficantes y la falta de garantías en materia de seguridad para quienes participan en el programa.

El fiscal general, Néstor Humberto Martínez, y el ex procurador Alejandro Ordoñez han sido los principales opositores a este método de erradicación, y son defensores de la aspersión área de glifosato, herbicida que la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha señalado, en su informe de marzo de 2014, como posiblemente cancerígeno.

Ricardo Vargas, especialista agrícola del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre 2005 y 2014, explica que el programa de erradicación manual de cultivos ilícitos ha sido un fracaso y muestra de esto es en el incremento de los cultivos cocaleros en el último año. Señala que ésta es una política que no tiene sentido por si sola y debe estar acompañada de otras para que logre funcionar.

Sin embargo, no cree que la aspersión aérea sea una solución bien pensada al problema de cultivos ilícitos, sino que es la radicalización de los programas sobre erradicación. Para Vargas esta no es una salida racional frente al problema de cultivos ilícitos, pues no existe correspondencia alguna con la política y la aspersión. Reconoce que en Colombia no se conoce completamente cómo funciona la dinámica internacional sobre la producción y tráfico de drogas; si bien la producción colombiana tiene un alto peso en el mercado internacional, desconocemos cerca del 70% de sus dinámicas y es necesario que revisemos las economías de coca, dijo.

De igual forma, Vargas explica que mientras no haya un conocimiento claro sobre el problema en todas sus dimensiones no vamos a encontrar una salida adecuada a la producción y cultivos. De acuerdo a esto, afirma que es necesario repensar cómo se están creando las políticas frente al problema de drogas y si toca o no hacerlo desde un enfoque diferente al actual.

Para él, el tema de los cultivos ilícito se ésta volviendo caótico, casi esquizofrénico. Existen 4 instancias del Estado que intervienen en el asunto entre ellos el Alto Comisionado para La Paz, el Ministerio de Defensa y ahora lo pactado en el acuerdo final con las Farc, lo que muestra que hay una alta centralidad frente al tema y hay una ausencia total de los campesinos, quienes son uno de los actores principales en el asunto. Vargas encuentra una falta de claridad en las narrativas que están manejando los campesinos y el gobierno, y hasta que no haya un discurso claro y contundente sobre las posiciones no será posible avanzar hacia una solución.

Propone un cambio en la economía nacional e internacional, en donde se reforme las economías de las regiones y se haga una revisión cuidadosa del tema de regalías y el problema de corrupción existente. Afirma que el problema de narcotráfico no se logrará resolver hasta que haya un nuevo enfoque a lo hora de crear las políticas; donde la base no vaya a ser la erradicación de cultivos ni la disminución de la oferta y la demanda, modelos que han fracaso en la lucha contra el narcotráfico.

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