BIRMANIA MINORÍAS (Análisis)
BIRMANIA MINORÍAS (Análisis)

El silencio de la nobel birmana frente a la persecución de los rohinyás

CanelaBangkok, 19 ene (EFE).- El silencio de la líder de facto de Birmania (Myanmar), la nobel de la paz Aung San Suu Kyi, frente a la persecución de la minoría musulmana rohinyá ha defraudado a algunos de sus admiradores, pero no a gran parte de la mayoría budista en su país.

Bangkok, 19 ene (EFE).- El silencio de la líder de facto de Birmania (Myanmar), la nobel de la paz Aung San Suu Kyi, frente a la persecución de la minoría musulmana rohinyá ha defraudado a algunos de sus admiradores, pero no a gran parte de la mayoría budista en su país.

Según testigos entrevistados por Human Rights Watch y Amnistía Internacional, los soldados han violado, torturado y ejecutado a miembros de esa minoría en el estado de Rakhine (oeste), tras un ataque de supuestos militantes rohingyá a tres puestos fronterizos el pasado octubre.

La crisis ha provocado un éxodo de al menos 65.000 musulmanes hacia la vecina Bangladesh, donde John McKissick, un representante de la ONU, acusó al Ejercito birmano de llevar a cabo una campaña de "limpieza étnica".

La relatora especial de Naciones Unidas para Birmania, Yanghee Lee, finaliza mañana una visita de doce días al país asiático para abordar la situación de los derechos humanos, incluidos los abusos contra los rohinyá.

Esta escalada de la violencia se produce después de años de discriminación de los rohinyás, a los que las autoridades birmanas niegan la ciudadanía y son llamados por muchos "bengalíes" e "inmigrantes ilegales" a pesar de llevar generaciones en el país.

Con restricciones para viajar, trabajar o estudiar, musulmanes de esta minoría caen en manos de las mafias de tráfico humano en un intento de escapar del país en peligrosas travesías marítimas.

Aunque algunos pudieron votar en las elecciones de 2010, no pudieron ejercer su derecho en los comicios que en 2015 elevaron al poder a Suu Kyi, quien mantiene una posición equidistante entre los musulmanes y los budistas en Rakhine.

"No son solo los musulmanes los que están nerviosos y preocupados. Los rakhine (budistas) también están preocupados, están preocupados por el hecho de que su número encoge porcentualmente", señaló en una entrevista en Singapur el mes pasado.

Peter Popham, autor del libro "The Lady and the Peacok: The Life of Aung San Suu Kyi of Burma", afirma que la imagen internacional de la nobel de la paz se ha resentido debido a su renuencia a defender expresamente a los rohinyás.

"Incluso su viejo amigo y admirador, el arzobispo Desmond Tutu, se ha vuelto en su contra al firmar, junto con otros nobeles de la paz, una carta abierta al Consejo de Seguridad de la ONU criticándola a ella y sus políticas", señala a Efe Popham en una entrevista por correo electrónico.

Suu Kyi, hija del héroe nacional Aung San, ganó el Premio Nobel de la Paz en 1991 por su oposición pacífica en la dictadura (1962-2011), durante la cual pasó un total de 15 años bajo arresto domiciliario.

Popham no descarta que Suu Kyi evite pronunciarse públicamente en favor de los rohinyás para no molestar a los militares, que por ley ocupan el 25 por ciento de los escaños en el Parlamento y dirigen los ministerios de Defensa, Interior y Asuntos Fronterizos.

"Una explicación alternativa sería que en su corazón ella apoye realmente a los nacionalista rakhine..., ¿quién sabe?", apostilla el autor y periodista británico.

Según Popham, la mandataria birmana demostró mucho "coraje" durante los años de la dictadura, pero al convertirse en política no se ha atrevido a criticar a grupos budistas radicales como Ma Ba Tha (Asociación para la Protección de la Raza y la Religión).

El discurso islamófobo de Ma Ba Tha ha fomentado el rechazo hacia los rohinyás, sobre todo a través de su miembro más carismático, el monje Wirathu, quien ha comparado a los musulmanes con "perros" y ha llegado a llamar "prostituta" a la relatora de la ONU.

"Occidente y los birmanos tienen una visión diferente sobre la cuestión rohinyá desde hace mucho tiempo; creo que los occidentales no llegan a entender lo que sienten los birmanos ante el islam", dice Popham, en referencia al temor de muchos birmanos ante los musulmanes.

"Pero esto no es excusa para la severidad y crueldad de las acciones del Ejército en Rakhine. Si Suu Kyi asumiera su papel como 'madre' del país aceptaría el desafío de educarlos contra su fanatismo e intolerancia. Aún no ha mostrado interés en hacerlo", concluye.

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