La extraña forma de Emma Stone para desestresarse

La actriz tuvo que dejar este impulso a los 11 años por motivos de salud, pero en la actualidad lo sigue haciendo cuando siente mucha presión.

A la actriz Emma Stone todavía le cuesta enormemente no caer en la tentación de chuparse el dedo pulgar en momentos de estrés y demasiada presión, a pesar de que esa costumbre le deformó la boca cuando era joven y le obligó a utilizar una incómoda ortodoncia durante años.

"Me chupé el pulgar hasta los 11. Y aún me tranquiliza mucho hacerlo, es tan relajante...", explica divertida la intérprete en un vídeo para la revista W mientras realiza una demostración de tan poco recomendable hábito.

"Tengo el paladar muy hundido y la mordida desplazada, así que cuando estaba en segundo grado me pusieron una especie de funda en el paladar como parte de la ortodoncia, pero dio igual, porque la levantaba y me chupaba el dedo por debajo. Creo que eso contribuyó mucho a que llevara aparato durante tanto tiempo".

Teniendo en cuenta que la estrella comenzó su carrera interpretativa muy pronto en el teatro musical, el hecho de llevar ortodoncia acabó convirtiéndose en un verdadero engorro para ella.

"Interpreté a una de las hermanastras de Cenicienta en una obra. En aquel momento llevaba brackets [o frenos] y todo el pintalabios color carmín que me ponían se me pegaba a ellos cada vez que sonreía. Tuve que llevar ortodoncia durante siete años, así que al final me ponía los brackets del color de la barra de labios que tuviera que utilizar en cada obra que estuviera interpretando durante el tiempo que durara. La mía era una ortodoncia muy interesante", bromea.

A pesar de que ella misma cuenta con un vicio cuando menos embarazoso, curiosamente Emma es bastante poco tolerante con lo que considera las 'costumbres molestas' de los demás, y no soporta que la gente se empeñe en escribir nombres comunes de forma diferente a la tradicional únicamente por ser originales.

"Me molesta mucho que nombres normales y corrientes, como Emily, se escriban de forma completamente diferente. No quiero ofender a nadie si ese es su caso, pero me vuelve loca que Emily se tenga que deletrear: E-M-Y-L-E-I-G-H. Me parece muy molesto porque te vas a tener que pasar el resto de tu vida diciendo: 'Me llamo Emily, espera que te lo voy a deletrear'. Por qué no podrán escribir el nombre igual que suena...".

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