Qué tiene que ver la costumbre de dejarse crecer el bigote en "Movember" con las elecciones en EE.UU.

Miles de hombres se dejan crecer el bigote durante noviembre para sumarse a la campaña "Movember" contra enfermedades que afectan al sexo masculino.

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Noviembre es el mes en que muchos hombres que apoyan el movimiento "Movember" se dejan crecer el bigote, una acción colectiva a favor de lucha contra el cáncer y la salud masculina.

Pero hace un par de siglos, dejarse crecer el bigote en noviembre significaba una cosa muy diferente en Estados Unidos: perder la "virginidad" electoral.

Los votantes primerizos, cuando los hombres de 21 años adquirían el derecho a ser electores, se dejaban crecer el bigote para mostrar que eran lo suficientemente viejos como para llenar la boleta.

Los jóvenes temían que la validez de su voto fuera "desafiado", como pasaba con cualquier persona que parecía menor de edad, explica Jon Grinspan, curador de Historia Política del Museo Nacional de Historia Estadounidense..

"Necesitaban cada folículo que pudieran reunir", dice Grinspan en su libro "El voto virgen: cómo los jóvenes estadounidenses hicieron popular la democracia social, la política personal y el voto en el siglo XIX".

Eran tiempos diferentes en los que, según la investigación del autor, los jóvenes eran entusiastas de la política estadounidense, a diferencia de otras épocas del siglo pasado.

Pero una cara sin "follaje facial" era un sinónimo de inexperiencia en la política y otros sentidos.

El viejo "Movember"

"Movember" es un juego de palabras en inglés que usa la inicial de moustache (bigote) con la palabra november (noviembre).

La idea de dejarse crecer el bigote apareció en 2003 en Australia como una iniciativa para recaudar fondos a favor de causas benéficas para los hombres, como la lucha contra el cáncer de próstata.

En ese año empezaron 30 hombres, pero ahora la Movember Fundation afirma que en la campaña llega a cinco millones de participantes en 21 países de todos los continentes.

Pero desde el siglo XIX, noviembre también es el mes de las elecciones en Estados Unidos, ya sean para renovar la presidencia, el Congreso o las gubernaturas estatales.

"Conforme comenzaba noviembre y los jóvenes se prepararon para perder su virginidad política, muchos afirmaron su virilidad a través de arreglos", dice Grinspan sobre los bigotes, barbas de chivo y patillas largas.

"Los cuernos están saliendo debajo de mi nariz", dice una caricatura de 1860, de un libro del folclorista Charles Leland, en la que un joven se mira al espejo y celebra que estaba listo para ir a votar.

Y es que los políticos mayores usaban la expresión "chicos lampiños" para hablar de forma peyorativa de los votantes primerizos, pero también la prensa empleaba lo decía al hablar de rivales políticos novatos.

El diario Daily Inter Ocean hablaba de una facción demócrata de "jóvenes barbilampiños" a quienes tildaba de irresponsables en sus intentos de hacer política.

Pero el vello facial no solo era parte de intentar adentrarse en los círculos políticos en el siglo XIX.

Frente a las mujeres y los afroestadounidenses que no podía votar en esa época era una identificación de un "ciudadano" con derecho a elegir, explica Grispan, y ante otros hombres también de "hombría" incluso para entrar a las cantinas.

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