ESPAÑA TOROS
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Hermoso de Mendoza impone su maestría en el cierre ecuestre del abono

El rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza, que cortó una oreja a cada uno de los toros de su lote, impuso su maestría y su buen hacer a lo largo de la corrida de rejones que cerró hoy la feria taurina del Pilar de Zaragoza.

Zaragoza (España), 16 oct (EFE).- El rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza, que cortó una oreja a cada uno de los toros de su lote, impuso su maestría y su buen hacer a lo largo de la corrida de rejones que cerró hoy la feria taurina del Pilar de Zaragoza.

FICHA DEL FESTEJO:

Seis toros, reglamentariamente despuntados para rejones, de Fermín Bohórquez, de buena presencia y de juego variado, manejables y nobles, los primeros, y con algunas complicaciones, los últimos.

Hermoso de Mendoza: medio rejonazo trasero (oreja); pinchazo y medio rejón trasero (oreja con fuerte petición de la segunda).

Lea Vicens: rejonazo trasero y tres descabellos pie a tierra (vuelta al ruedo); pinchazo, bajonazo contrario, dos pinchazos y rejonazo trasero (ovación).

Mario Pérez Langa, que tomó la alternativa: dos pinchazos, bajonazo y descabello (vuelta al ruedo); medio rejón y rejonazo traseros (vuelta al ruedo tras aviso).

Pérez Langa se doctoró con el toro "Buscador", nº 35, negro bragado, de 500 kilos.

Lea Vicens fue atendida en la enfermería de un "traumatismo en la región costal izquierda y de contusión en el metatarso del pie derecho, pendientes de diagnóstico por imagen"

Noveno y último festejo de abono de la feria del Pilar, con lleno en los tendidos.

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MAESTRÍA, TEMPLE Y SUTILEZA

Con una temporada más de experiencia en las casi tres décadas que lleva como rejoneador de alternativa, Pablo Hermoso de Mendoza volvió a hacer hoy en Zaragoza una gran exhibición de maestría, tanto en la lidia de sus dos toros como en la doma de una cuadra con la que todo lo que realiza tiene el sello de la sutil facilidad.

Esa pauta fue la que marcó de principio a fin dos faenas en las que sus caballos parecían disfrutar en su enfrentamiento con los toros, como si en vez de esperar las violentas embestidas salieran a dar un plácido paseo campestre.

Y así fue como a su primero, noble pero falto de fondo, lo enceló con suavidad a la grupa de "Napoleón" para que, ya en el tercio de banderillas, "Berlín" se recreara en cada embroque, llegando muy despacio hasta escasos centímetros de los pitones para salir limpiamente y sin esfuerzo del compromiso.

Esa falta de brío del toro le restó un punto mayor de emoción a la faena, por lo que solo se premió al navarro con una oreja, pero se le pidieron con mucha fuerza las dos del cuarto, premio que el presidente dejó solo en una tal vez por un pinchazo previo al rejonazo final.

En esta otra ocasión la faena de Hermoso tuvo el mérito añadido de llevarla a cabo con un toro que siempre esperó antes de decidirse a embestir, aunque no tuvo más remedio que hacerlo de tanto y de tan cerca como le llegaron los valientes caballos del navarro, para conseguir sacarle así mucho más partido del esperado.

Los fallos con el descabello, ya pie a tierra, impidieron que la francesa Lea Vicens también obtuviera un trofeo de su primer toro, otro ejemplar manejable pero de no mucho celo, al que la amazona lidió con temple y clavó banderillas con rectitud y limpieza, dejando ver su positiva evolución desde su triunfo del año pasado en esta misma feria.

Más problemas tuvo, en cambio, con el quinto, un toro reservón y de querencia a tablas.

Cuando Vicens intentaba clavarle una banderilla al quiebro, el toro alcanzó aparatosamente a su cabalgadura y derribó a la rejoneadora, a la que buscó con saña en la arena, aunque sin ocasionarle más que algunas contusiones.

Intentó rehacerse del percance Lea Vicens, que volvió a montar para rematar la faena, pero, nerviosa y precipitada, falló reiteradamente con los rejones de muerte.

La maestría del rejoneador veterano contrastó con la poca experiencia del jinete al que hoy dio la alternativa, el bilbilitano Mario Pérez Langa, al que le vino un tanto grande el compromiso en una plaza tan importante como la de Zaragoza.

Aun contando en todo momento con el aliento de sus paisanos, el toricantano no pasó de discreto con el toro de la ceremonia, que fue el mejor de la tarde, e intentó remontar con fibra y alardes para la galería su faena al sexto, un astado de mayores complicaciones y con el que su falta de rodaje se hizo aún más evidente.

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