GUATEMALA AGRICULTURA

Estudio revela la dureza de la vida en los campos de Guatemala

Un estudio sobre los trabajadores agrícolas en Guatemala revela la dureza de esa vida a través de la historia de cuatro campesinos que bien representan las condiciones en las que pueden estar alrededor de 400.000 personas en el país.

La Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES) presentó hoy el estudio, elaborado con el apoyo de la Unión Europea (UE), con la finalidad de "sensibilizar y hacer conciencia" sobre la "cruda realidad" de la vida en el campo, explicó el secretario ejecutivo de la Asociación, Pablo Hurtado.

Comentó que se estima que unas 400.000 personas integran la fuerza de los trabajadores agrícolas o "jornaleros", que abandonan sus empobrecidas comunidades dentro de la misma Guatemala para buscar el sustento en la costa sur del país, donde se cultiva caña de azúcar y café, entre otros.

Bajo el lema "Historias de vida laboral, trabajadores agrícolas temporales", el estudio presenta las historias de Rodrigo López Mejía, Martín Estrada Calán, Tomás Turquiz Aquino y de Carlos González y recoge sus experiencias desde la década de 1940.

Según el estudio, estos campesinos caminaban hasta cinco días para llegar, con sus pies ensangrentados, a las fincas a trabajar por un periodo de tres meses.

Las historias de estos cuatro campesinos son similares. No tuvieron acceso al estudio y para sobrevivir tuvieron que trabajar desde los 8 o los 11 años.

La investigadora de ASIES, América Velasco, dijo que fue "difícil" realizar estas historias por los "tristes" testimonios de sus protagonistas.

Los relatos como el de Martín Estrada, nacido en 1946, "tocan las fibras más íntimas del trabajo en las fincas de café, caña, cardamomo o de algodón", aseguró.

Estrada, explicó, comenzó a trabajar a los 9 años. Salía de las tierras frías del occidente de Guatemala para trabajar largas jornadas bajo el sol en la costa sur.

"Descalzo y con un costal al hombro en el que llevaba una mudada de manta elaborada por su madre", Martín abandonaba cada año la comunidad de San Martín Jilotepeque, en el departamento occidental de Chimaltenango, para ganarse la vida y ayudar a la familia.

Turquiz Aquino, conocido como "Tomasón", ganaba en la década de 1950 apenas 30 centavos de quetzal diarios (unos 4 centavos de dólar al cambio actual) por trabajar casi 12 horas al día.

Según Velasco, la situación de pobreza en el campo, donde estos cuatro campesinos dejaron huellas imborrables, aún persiste.

De los más de 16 millones de habitantes que tiene el país, un 52 por ciento es pobre.

Guatemala es un país netamente agrícola y de ello dependen 2 de cada 3 habitantes. Las exportaciones agrícolas representan el 40 por ciento del total de ventas de productos al extranjeros.

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