SUDÁN DEL SUR CONFLICTO

AI acusa al ejército sursudanés de cometer crímenes de guerra pese a la paz

Amnistía Internacional (AI) acusó hoy al ejército sursudanés y sus milicias aliadas de haber "perseguido y matado a civiles, violado y secuestrado a mujeres y robado e incendiado pueblos" en bastiones opositores entre agosto y diciembre de 2015, pese al acuerdo de paz firmado por Gobierno y oposición.

En su informe "We are still running: War crimes in Leer, South Sudan" (todavía estamos huyendo: crímenes de guerra en Leer, Sudán del Sur), AI documenta esos sucesos ocurridos en el condado de Leer, en el estado de Unity.

"Estos crímenes de guerra y otros abusos cometidos en todo el país son el resultado de una impunidad continua que sigue avivando el conflicto en Sudán del Sur, como se ha visto con la reanudación de los combates en las últimas semanas", indicó la asesora general de AI sobre situaciones de crisis, Lama Fakih.

Asimismo, instó a las autoridades a investigar "con prontitud, imparcialidad y eficacia todos los casos de asesinato, violación y secuestro de civiles".

Según Fakih, los presuntos responsables penales deben ser llevados ante un tribunal "para ser juzgados con las debidas garantías y sin que se recurra a la pena de muerte".

El estudio se basa en 71 entrevistas realizadas en enero y febrero de 2016 en el estado de Unity.

Muchas de esas entrevistas revelaron casos de personas que habían muerto por disparos cuando huían de sus agresores y de otras que habían sido ejecutadas mediante disparos a quemarropa.

También describieron "cómo se había quemado vivos a niños y a ancianos en sus casas, y cómo múltiples soldados habían secuestrado y violado una y otra vez a niñas y mujeres, y a otras las habían matado por resistirse".

Una de las entrevistada, Nyamile (nombre ficticio por razones de seguridad) denunció que había visto cómo ataban, violaban y secuestraban a seis niñas.

"Nosotros elegimos al presidente y ahora nos está matando (...) pedimos a la comunidad internacional que le diga a (el presidente Salva) Kiir que deje de matarnos", afirmó Nyamile.

En este contexto, Fakih exigió al Gobierno de Sudán del Sur la liberación inmediata de las mujeres y niñas secuestradas.

Según la responsable de AI, el Ejecutivo de Yuba debe también "apoyar que se establezca cuanto antes el tribunal híbrido para Sudán del Sur, destinado a enjuiciar a las personas que tienen la mayor responsabilidad en los delitos".

"Si no lo hace, todos los Estados deberían considerar la posibilidad de invocar el principio de la jurisdicción universal para garantizar la rendición de cuentas por estos y otros crímenes de derecho internacional", añadió.

Según AI, desde que estalló la guerra civil en el país, miles de personas han muerto y ciudades y pueblos enteros han quedado reducidos a escombros.

Asimismo, más de 2.300.000 sursudaneses han huido de sus hogares, de los que alrededor de 1,70.000 son desplazados internos y otros 600.000 viven como refugiados en países vecinos.

En agosto de 2015, Kiir y el entonces vicepresidente Riek Machar firmaron un acuerdo de paz que, al menos sobre el papel, puso fin a casi dos años de guerra.

Sin embargo, entre el 8 y el 11 de julio pasados, se produjeron duros combates entre unidades militares rivales en Yuba y otras zonas del país, que causaron al menos 300 muertos, según el Gobierno, y el desplazamiento de más de 36.000 personas, de acuerdo a datos de la ONU.

El conflicto entre ambos bandos estalló en diciembre de 2013, cuando Kiir, de la etnia dinka, denunció un supuesto intento de golpe de Estado encabezado por su vicepresidente Machar, de los nuer.

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