OLIMPISMO RÍO 2016

Alcalde dice que Río tendrá que acostumbrarse a restricciones de seguridad

La decisión del Gobierno brasileño de revisar su plan de seguridad para los Juegos Olímpicos tras el atentado del jueves en Niza obligará a los cariocas y turistas a acostumbrarse con transtornos y restricciones, admitió hoy el alcalde de esta ciudad, Eduardo Paes.

"Como consecuencia concreta de lo que ocurrió (en Francia) probablemente las fuerzas de seguridad van a exigirnos aún más bloqueos, aún más transtornos", dijo Paes a periodistas.

Añadió que tanto los habitantes de Río de Janeiro como el cerca de medio millón de visitantes esperado tendrán que estar preparados para superar bloqueos en las calles, controles de seguridad, requisas y otras restricciones.

"Los Juegos Olímpicos son un superevento, una superoperación, pero tenemos que alertar a la población que enfrentará trastornos. Es importante que estén atentos porque habrá vías bloqueadas y lugares por los que no podrán pasar", afirmó.

Aseguró que la revisión de todo el plan de seguridad para los Juegos Olímpicos tras el atentado del jueves elevará el rigor en las medidas de prevención.

"Sabemos que Brasil no es el blanco preferencial, pero, el hecho de organizar un evento con la participación de países que son blancos preferenciales de los terroristas genera un riesgo", afirmó.

Matizó que las medidas serán tan rigurosas que "si alguien quiere ir a un lugar seguro en el mundo en agosto, puede venir a Río de Janeiro".

Admitió que los índices de violencia en Río de Janeiro venían cayendo desde 2009 por diferentes medidas adoptadas por las autoridades regionales para combatir la criminalidad pero que en los últimos meses se produjo un recrudecimiento.

"Lo que me preocupa es la seguridad antes y después de los Juegos Olímpicos. Sabemos que la gobernación pasó por situaciones complicadas y que no venía pagándole a los policías, pero hay un esfuerzo de las autoridades para retomar el control", dijo.

"Río de Janeiro demostró que, en determinado momento, con una política de seguridad bien definida y objetiva, es posible mejorar las condiciones de seguridad de la población, principalmente de la más carente. Lo importante es que no creamos que eso (la violencia) es normal. No es normal", puntualizó.

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