ESPAÑA TOROS (Actualización)

López Simón corta dos orejas y sale triunfador en Algeciras (Cádiz)

El diestro madrileño Alberto López Simón cortó dos orejas y salió a hombros en el festejo celebrado hoy en la localidad gaditana de Algeciras (sur), en el que tanto Juan José Padilla como el francés Sebastián Castella obtuvieron un apéndice cada uno.

Algeciras (Cádiz)(España), 22 jun (EFE).- El diestro madrileño Alberto López Simón cortó dos orejas y salió a hombros en el festejo celebrado hoy en la localidad gaditana de Algeciras (sur), en el que tanto Juan José Padilla como el francés Sebastián Castella obtuvieron un apéndice cada uno.

Se lidiaron toros de La Palmosilla, discretos de presentación y de desigual comportamiento.

Juan José Padilla, oreja y vuelta al ruedo.

Sebastián Castella, oreja y ovación.

Alberto López Simón, dos orejas y ovación.

La plaza registró un tercio de entrada en los tendidos.

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Gran entrega de Padilla en su primer toro. De rodillas en la apertura de la faena y posteriormente intentando el toreo templado y con gusto. Se vino el toro abajo cuando se vio sometido y todo quedó ahí. El público premió con oreja.

Su segundo toro embistió con ritmo y buen son. Padilla lo banderilleó con gracia y entrega. En la faena de la muleta, Padilla estuvo templado, largo y muy a gusto. El toro desarrolló clase, sobremanera, por el pitón izquierdo. Una faena de largo metraje, que se vino a menos tras fallar con los aceros.

Sebastián Castella tuvo un primero sin clase al que se le gastó la gasolina pronto. El francés estuvo aseado y cortó una oreja fácil. Su segundo fue muy deslucido y, a pesar del esfuerzo, no pudo haber lucimiento.

López Simón se presentaba como matador de toros en Algeciras, y lo hizo cortándole las dos orejas a su primer oponente, un toro con un algo de más gas al que toreó templado y, en algunos pasajes con la izquierda, con buen gusto. Mató bien y el toro rodó sin puntilla. Dos orejas.

Su segundo comenzó con clase y repetición, lo que aprovechó López Simón para muletearlo con temple en las dos primeras series. Pero el toro, al verse podido, decidió irse a las tablas. Intentó retenerlo en el tercio pero siempre tuvo esa tendencia a rehuir. Un manso que embistió.

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