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El venezolano Lorenzo Vigas apuesta por talento cinematográfico de A.Latina

El cineasta venezolano Lorenzo Vigas, ganador del León de Oro en el Festival de Venecia, opina que la "cuota muy importante de talento" cinematográfico que aporta América Latina no se corresponde con la difusión que tienen sus películas.

En una entrevista con Efe en Miami, donde presentó su premiada "Desde allá" en el Festival Internacional de Cine, Vigas apuntó que es "terrible" que no se compartan los productos culturales entre los diferentes países latinoamericanos.

El director señaló que el talento presente en el cine latinoamericano es una realidad que ni siquiera Hollywood puede "detener".

"Se hace cine de fórmula en Estados Unidos y de pronto llega gente con una visión un poco más fresca, sin tantos prejuicios y con ganas de correr riesgos", explicó.

En cualquier caso, los directores latinoamericanos tienen la "responsabilidad" de hacer un "producto competitivo" frente al cine estadounidense, aunque "hay que darle chance (oportunidad) a que eso ocurra", añadió.

En "Desde Allá" quiso "poner el dedo en la llaga", mostrando una historia de amor homosexual en un contexto caraqueño, donde sabe que va a crear mucha polémica y discusión.

En este sentido, el director defiende la creación de obras que "obliguen a discutir", en un momento en el que en Venezuela "no hay comunicación".

Por su parte, el actor venezolano Luis Silva, que protagoniza la película junto con el actor chileno Alfredo Castro, opinó que es un filme para "reflexionar y conversar" y a él le "gusta que tenga este mensaje".

Aunque en los últimos años el cine venezolano ha aportado títulos importantes, como "La hora cero", "La distancia más larga" o "Pelo malo", Vigas asegura que la telenovela ha hecho mucho daño al cine y sigue teniendo un papel muy importante en el país.

"Muchas películas venezolanas son como telenovelas filmadas, se actúa como una telenovela porque es lo que la gente espera ver", argumentó.

"Desde Allá", en cambio, es la "antítesis", se caracteriza por la escasez de diálogos, aunque no por ello hay pocas emociones, ya que el director juega con la presencia de los silencios y el valor emocional que estos pueden llegar a tener.

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