EEUU SUPREMO

Republicanos de Senado de EEUU no votarán a sustituto de Scalia en el Supremo

El liderazgo republicano del Senado de EE.UU. confirmó hoy que no someterá a voto a ningún candidato que proponga el presidente del país, Barack Obama, para sustituir al fallecido Antonin Scalia como juez del Tribunal Supremo, una medida que ha sido fuertemente criticada por los demócratas.

Washington, 23 feb (EFE).- El liderazgo republicano del Senado de EE.UU. confirmó hoy que no someterá a voto a ningún candidato que proponga el presidente del país, Barack Obama, para sustituir al fallecido Antonin Scalia como juez del Tribunal Supremo, una medida que ha sido fuertemente criticada por los demócratas.

El líder de la mayoría republicana de la Cámara Alta, Mitch McConnell, aseveró hoy con rotundidad que mantendrá en suspenso cualquier nombramiento que el mandatario presente, y aseguró que la mayoría de su bancada está de acuerdo con la decisión.

Ni siquiera el Comité Judicial del Senado, encargado de hacer la primera evaluación de un posible candidato, dará lugar a que avance la nominación de un futuro juez del máximo tribunal, según indicaron sus miembros en una carta publicada hoy.

De hecho, los líderes conservadores aseguraron que ni siquiera se reunirán con el candidato que elija el mandatario.

"Los presidentes tienen el derecho de designar al igual que el Senado tiene su derecho constitucional de proporcionar o negar su consentimiento", dijo el líder de la mayoría en un discurso en el pleno de la Cámara Alta.

McConnell citó un discurso de 1992 en el Senado por el vicepresidente Joe Biden, entonces presidente del Comité Judicial, en el que Biden indicó que en un año de elecciones presidenciales el Senado no debería "considerar la celebración de audiencias hasta después de la elección" para escoger a un juez del Supremo.

La inesperada muerte de Scalia, el pasado día 13, ha abierto una nueva lucha entre el Gobierno de Obama y la oposición republicana que controla las dos cámaras del Congreso, ya que el fallecido juez era uno de los adalides del conservadurismo en el máximo tribunal, y cualquier sustituto propuesto por el mandatario sería previsiblemente más moderado.

Por su parte, el líder de la minoría demócrata en el Senado, Harry Reid, acusó a McConnell de seguir las indicaciones de los aspirantes presidenciales Donald Trump y Ted Cruz, quienes tras la muerte de Scalia sugirieron que el Senado había de retrasar el voto sobre su sucesor.

El Senado de Estados Unidos nunca se ha demorado más de unos 125 días en la elección de un juez del Supremo, pero en el caso de bloquear al sustituto de Scalia hasta la elección del próximo inquilino de la Casa Blanca, transcurriría casi un año, provocando un largo parón en el funcionamiento del máximo tribunal.

Mientras el Supremo aguarda a ocupar el asiento vacante, varios asuntos de gran calado cuya resolución estaba prevista para este verano pueden quedar en suspenso, como un caso sobre el derecho al aborto o las medidas ejecutivas del presidente Obama en materia migratoria.

En este sentido, varios demócratas argumentaron hoy contra la decisión de los republicanos, ya que a su juicio, si no se elige al sucesor de Scalia hasta que gobierne el próximo presidente, el Supremo podría ser disfuncional hasta bien entrado 2017.

"El presidente gobierna por cuatro años, no por tres", afirmó en una conferencia telefónica Javier Gamboa, miembro del Partido Demócrata en Texas, quien criticó que los conservadores hayan "extendido su campaña contra la reforma migratoria" a los tribunales.

El Tribunal Supremo admitió a consideración las acciones ejecutivas de Obama para aliviar las deportaciones a los jóvenes latinos que llegaron siendo niños al país (programa conocido como Acción Diferida o DACA), y su extensión a los padres que estén en situación irregular pero cuyos hijos sean ciudadanos o tengan permiso de residencia (DAPA).

El congresista demócrata por Arizona Rubén Gallego subrayó el valor de estas medidas, que priorizan la deportación de aquellas personas que hayan cometido algún tipo de crimen, frente a las familias inmigrantes cuyo único delito ha sido cruzar la frontera.

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