Más de 2,6 millones de desplazados en región de lago Chad por Boko Haram

La situación se agrava desde que el grupo islamista radical intensificó su actividad en 2013. Las regiones afectadas son Camerún, Chad, Níger y Nigeria.

La violencia del grupo terrorista Boko Haram ha provocado el desplazamiento de más de 2,6 millones de personas en la región del lago Chad, de los que 2,2 millones se han producido únicamente en Nigeria, según alertó la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

Esta región en el oeste de África, conocida como la cuenca del lago Chad, se compone por Camerún, Chad, Níger y Nigeria.

Desde que el grupo islamista radical Boko Haram intensificase su actividad en 2013, la crisis humana en la zona se ha agravado considerablemente.

La virulencia de la situación ha provocado, en apenas dos años, el desplazamiento de 2,6 millones de personas, en lo que puede convertirse en la mayor crisis migratoria de África.

Tan sólo en Nigeria, de donde es originario el grupo terrorista, 2,2 millones de personas han tenido que marcharse de sus hogares, de los cuales 1,5 millones son niños, la mitad de menos de cinco años.

Según advirtió el coordinador humanitario de la ONU para el Sahel, Toby Lanzer, los menores son los grandes afectados por esta ola de violencia, que agrava la situación en la que ya estaban estos países.

Unas 110.000 escuelas han sido destruidas y unas 2.000 niñas han sido secuestradas desde 2014 por Boko Haram, que significa en lenguas locales "la educación no islámica es pecado".

Además, los actos de violencia del grupo se vuelven más cruentos ya que niños de hasta siete años son utilizados para inmolarse, lo que desestabiliza aún más la situación.

"Afortunadamente el nuevo gobierno de Nigeria está empezando a tomar las riendas sobre el asunto y ha intensificado su actividad contra los radicales en los últimos tres meses, aunque todavía el esfuerzo no es suficiente", declaró Lanzer.

La región, donde está el país más pobre del mundo, Níger, no sólo se enfrenta a la violencia, sino también a la sequía del lago -su principal motor económico- y al cambio climático, además de al hambre, que mata cada año a 700.000 niños.

Esta situación de pobreza e inseguridad también provoca la desmoralización de los jóvenes.

Muchos de ellos migran hacia el norte del continente y hacia Europa o bien acaban siendo captados por los terroristas.

"Boko Haram es un síntoma de los problemas subyacentes de la región", señaló Lanzer, que advirtió también que la solución pasa por una respuesta coordinada entre los países de origen de los inmigrantes, los de destino, y el sector privado, para ayudar a estabilizar la región y que así pueda desarrollarse.

"En una zona en la que se estima habrá 150 millones más de personas en los próximos 30 años no podemos dejar que las cosas empeoren, porque si esto ocurre, se marcharán", añadió.

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