Un hijo de la favela que aprendió a jugar al badminton a ritmo de samba

El joven brasileño Ygor de Oliveira pronto aprendió que el badminton se gana con los pies y lo hizo de la manera más divertida posible, bailando samba en una escuela social que su padre abrió en una favela de Río de Janeiro.

Álvaro Blanco

Toronto (Canadá), 13 jul (EFE).- El joven brasileño Ygor de Oliveira pronto aprendió que el badminton se gana con los pies y lo hizo de la manera más divertida posible, bailando samba en una escuela social que su padre abrió en una favela de Río de Janeiro.

De Oliveira, que participa por primera vez en Toronto (Canadá) en unos Juegos Panamericanos, comenzó a practicar badminton a los 3 años en la escuela Miratus, donde comenzó a dar los primeros golpes de raqueta en la humilde comunidad de Chacrinha.

Su padre, Sebastiao Dias de Oliveira, creó una nueva técnica, el "bamon", que utiliza el ritmo de samba para enseñar uno de los principales fundamentos del badminton, el movimiento de pies, y con ellos el resto del cuerpo.

"El 'bamon' de la samba te permite estar más suelto en la pista, te da más movilidad. Es una cosa bien brasileña", dijo en una entrevista con Efe Ygor sobre la necesidad de tener juego de cintura y flexibilidad.

"Y además aprendí a bailar la samba", dijo entre risas este joven, de 18 años. "A las chicas les gusta cómo bailo, soy carioca de principio a fin".

A este joven con samba en los pies todavía le son útiles esas lecciones llenas de ritmo cuando participa en torneos internacionales del nivel de unos Panamericanos.

Y, como Ygor, otros muchos niños que salieron de Miratus triunfan en competiciones deportivas y han dado a la escuela más de veinte títulos panamericanos y treinta suramericanos, todos ellos en categorías inferiores.

"Títulos senior todavía no hay, pero yo estoy intentándolo", dijo el joven, que explicó que otras dos brasileñas que salieron de Miratus participan estos días en los Juegos de Toronto, las hermanas Luana y Lohaynny Vicente.

Su sueño es participar en los Juegos Olímpicos de Río 2016, entrar entre los veinte mejores jugadores de badminton del mundo y ganar el oro en los Panamericanos de Lima 2019.

Pero el objetivo de su padre no era que sus pupilos ganasen títulos o acudiesen a torneos internacionales.

Sebastiao quería sacar a aquellos niños y jóvenes de las calles a través del deporte y lo hizo, iniciando con sus propias manos, las obras de la escuela.

Uno de aquellos chicos que corrían por las canchas de cemento de Miratus era su hijo Ygor, que, con los pies descalzos, empezaba a conocer los secretos para moverse por la pista.

"Era una zona pobre y la escuela ayudaba a aquellos chicos no solo en el badminton, sino en la vida", explicó el deportista sobre esta escuela social, en la que actualmente se forman cerca de 300 jóvenes y niños.

"No sólo me ayudó a mí, sino a bastantes personas (...) Mi padre cambio la vida de mucha gente", explicó el jugador, que ha visto a varios amigos morir por culpa de las drogas.

Sebastiao pasó la mayor parte de su infancia a cargo de la Fundación Nacional del Bienestar del Menor (FUNABEM) y por esa experiencia decidió en 1998 ayudar a los niños con carencias para, a través del deporte, aumentar su autoestima, combatir el abandono escolar y el trabajo infantil y alejarles de las drogas.

No eran tiempos fáciles ni las instalaciones las mejores, pero el trabajo dio sus frutos y la labor social y educativa de Miratus recibió en 2011 el premio Brasil Olímpico, máximo galardón del deporte brasileño, y Sebastiao fue invitado a ser técnico de la selección "canariña" de bádminton para sordos.

Ygor, promesa del badminton brasileño cuyo ídolo es el extenista Gustavo Kuerten, nació y creció en el Morro da Chacrinha y sabe bien la importancia de esta iniciativa, tanto desde el punto de vista social como deportivo.

Explicó que otro ejemplo del éxito del proyecto es su hermano de 14 años, que también juega al badminton y ya fue campeón panamericano sub-11 y tiene "mucho futuro".

"La familia De Oliveira tiene disposición, tiene raza. Esa es la mayor herencia que nos ha dado nuestro padre", afirmó.

"Miratus puede formar atletas para el futuro del país y crear muchos talentos. Va a crear muchos grandes profesionales, no solo en el badminton sino también en la vida", concluyó. EFE

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