El punto débil de la campeona Paola Longoria

Del otro lado del glamour y de los medios que la mencionan como la mexicana más bella de los Juegos Panamericanos, Paola Longoria se reconoce a sí misma como algo más terrenal, un ser humano obsesionado con comer chocolates.

Gustavo Borges

Toronto (Canadá), 9 jul (EFE).- Del otro lado del glamour y de los medios que la mencionan como la mexicana más bella de los Juegos Panamericanos, Paola Longoria se reconoce a sí misma como algo más terrenal, un ser humano obsesionado con comer chocolates.

"Son mi debilidad, me encantan de todos tipos pero llevo dos meses y medio sin comerme uno como parte de un cambio de dieta; si gano el oro, me comeré todos los chocolates que pueda", asegura a Efe la chica de 25 años, número uno del ránking mundial de racquetbol.

Longoria, quien llevará la bandera de México mañana en la inauguración de los Panamericanos, tiene la piel dorada y unos labios gruesos que complementan bien su cara linda, sin embargo prefiere ser reconocida por sus triunfos en el deporte.

"En los pasados Juegos, en Guadalajara 2011, gané tres medallas de oro y he trabajado para repetir eso, que va a ser duro", dice.

Hace poco las jugadoras del tour mundial confirmaron por fin que la mexicana es una deportista de carne y hueso. Tras verla ganar durante tres años y ocho meses, fue derrotada por la estadounidense Rhonda Rajsich, lo cual acabó con una racha de 152 victorias consecutivas.

"Me había acostumbrado a ganar -reconoció- y la derrota me estremeció, pero saqué lo valioso de ella y he cambiado algunas cosas en mi manera de prepararme".

Parte de los ajustes tienen que ver con la dieta; le prohibieron los chocolates y también quitó de sus platos las carnes rojas, lo cual, según confiesa, la mantiene en los 50 kilos de peso, le permitió liberar grasas de su organismo y ahora está más veloz.

Mientras habla mueve sus manos con uñas pintadas de rojo, blanco y verde, los colores de la bandera mexicana, y aunque reitera su propósito de ganar en Toronto los concursos de singles, dobles y por equipos, insiste en dar crédito a las rivales.

"Aquí están dos que me vencieron en los últimos meses, Rajsich y la canadiense Frederique Lambert, además están la argentina María José Vargas y la ecuatoriana Verónica Sotomayor", asegura.

México aspira a ganar más de 23 medallas de oro en Toronto y las tres de racquetbol están en el presupuesto de la delegación. Longoria dice no sentir presión por eso y asegura estar lista para divertirse mientras busca las victorias.

"Aquí las cosas no serán para la delegación de México como en Guadalajara porque entonces estábamos en casa, pero el equipo trae medallistas olímpicos y mundiales, campeones panamericanos y podemos ganar muchas medallas", asegura.

Aunque por un tiempo la consideraron como una máquina de ganar, Paola es más un producto del trabajo, una mujer normal, que durante mucho tiempo se vistió de rojo para atraer la buena suerte en sus partidos de finales.

"He cambiado un poco eso, pero sí mantengo otros rituales como escuchar música y leer libros de superación personal, soy fan de Michael Jordan y acabo de terminar la autobiografía del tenista Andre Agassi", confiesa.

Dice que como parte de su cambio come muchas frutas y vegetales, pollo y pescado. No lo ve como sacrificio, pero tiene claro cómo celebrará si gana la medalla de oro en Toronto.

"Serán muchos y de todas las marcas y también me comeré algunos cookies and cream", promete al referirse a su punto débil. EFE

gb/asc

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