La escuela ecuestre vienesa con corazón español celebra su 450 aniversario

La escuela ecuestre más antigua del mundo está en Viena pero cuenta con raíces españolas y este viernes celebra su 450 aniversario con un festejo que reúne tradición y modernidad, explica a Efe su directora general, Elisabeth Gürtler.

Luis Lidón

Viena, 23 jun (EFE).- La escuela ecuestre más antigua del mundo está en Viena pero cuenta con raíces españolas y este viernes celebra su 450 aniversario con un festejo que reúne tradición y modernidad, explica a Efe su directora general, Elisabeth Gürtler.

La Escuela Española de Equitación de Viena "es la institución más antigua del mundo en la que se cuida la tradición del arte ecuestre clásico", añade.

Para celebrar los 450 años de su fundación, la Spanische Hofreitschule ha organizado una serie de actos y ceremonias cuyo punto culminante será un espectáculo al aire libre el viernes, que estará presidido por la infanta Elena, hermana del rey Felipe VI.

El símbolo de esta institución estatal son sus caballos blancos de origen andaluz, conocidos por interpretar un preciso ballet al ritmo de música clásica.

La forma de doma es otra seña de identidad: el jinete y el caballo son socios de por vida y ninguno puede imponerse al otro por la fuerza. El proceso de adiestramiento es tan meticuloso que puede durar hasta siete años. Cada caballo tiene un solo jinete.

El majestuoso picadero barroco del siglo XVIII, para muchos el más bello del mundo, es otra de las postales de una escuela que desde 2010 es patrimonio inmaterial de Austria en la Unesco.

La tradición de la equitación española llegó a Viena en 1521, con Fernando I de Habsburgo, hermano de Carlos I de España, como nuevo archiduque de Austria.

"En España se utilizaban ya entonces caballos elegantes para los desfiles, no monturas de guerra, y él se trajo a Viena algunos ejemplares. Y como se trajo también a jinetes y cuidadores, la gente lo llamó escuela española de equitación", relata Gürtler.

La primera mención escrita a esta institución ecuestre aparece en 1565, durante el reinado del archiduque Maximiliano II.

La rama austríaca de la Casa de Habsburgo compraba sus monturas en España, pero decidió crear su propia yeguada y para ello adquirió las mejores monturas disponibles a finales del XVI.

De ahí surge la raza Lipizana, de la que se posee un libro de cría que traza toda su ascendencia desde hace cuatro siglos.

La institución siempre estuvo muy vinculada a los Habsburgo y durante siglos sirvió para formar a la aristocracia tanto en el arte ecuestre como en la guerra.

Por eso, uno de sus momentos más críticos llegó con la caída de la monarquía en 1918, cuando se pensó en cerrar la institución porque además costaba mucho dinero mantenerla, expone Gürtler.

Sin embargo, la Austria republicana decidió mantener la escuela para servicio de la ciudadanía, en vez de a la aristocracia, y de ahí surgió un programa de visitas.

Otro momento de incertidumbre fue hacia el final de la II Guerra Mundial, cuando el Ejercito de EEUU tuvo que evacuar a los caballos de la localidad checa de Hostau, donde los concentraron los nazis.

Entonces se temía que los caballos acabasen como comida de los soldados soviéticos que estaban a punto de tomar el lugar. La peripecia incluso fue llevada al cine por la factoría Disney en 1963 con el título de "Miracle of the White Stallions".

Durante décadas la escuela estuvo muy endeudada y a partir de 2007 emprendió numerosas reformas que han permitido que el 90 por ciento de su presupuesto se cubra con ingresos propios, que ascienden a unos 11 millones de euros.

En los últimos años se han multiplicado las actuaciones, hay nuevos programas, como una colaboración con los niños cantores de Viena, e incluso se alquilan sus instalaciones para eventos.

Para Herwig Radnetter, que es el adiestrador jefe y lleva casi 40 años en la institución, este proceso de apertura no está reñido con mantener las tradiciones y la calidad.

Radnetter asegura que ahora la institución cuenta con más caballos, más jinetes y más medios, por lo que el número de espectáculos puede aumentar sin que afecte a la calidad.

Desde 2008 las mujeres pueden aspirar a convertirse en amazonas y adiestradoras. En septiembre de ese año entró con 21 años en las escuela Hannah Zeitlhofer, que en un par de años puede ser la primera adiestradora de la institución.

Zeitlhofer cuenta que la formación de los aprendices es muy exigente y demanda mucha disciplina, cada uno debe encargarse de un caballo, pero su sueño desde niña de ser jinete le da fuerzas para continuar. EFE

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