Indígenas exigen a presidente de Panamá cancelar hidroeléctrica mañana

Indígenas que se oponen a la finalización de un proyecto hidroeléctrico en el oeste de Panamá, cerraron hoy en dos oportunidades la internacional carretera Panamericana y exigieron al presidente Juan Carlos Varela que cancele la obra antes de que finalice el día de mañana.

Panamá, 16 jun (EFE).- Indígenas que se oponen a la finalización de un proyecto hidroeléctrico en el oeste de Panamá, cerraron hoy en dos oportunidades la internacional carretera Panamericana y exigieron al presidente Juan Carlos Varela que cancele la obra antes de que finalice el día de mañana.

Los grupos indígenas, de la etnia Ngäbe Buglé, piden además que el presidente acuda directamente al área de la obra, en el distrito de Tolé. "Esperamos a Varela, de lo contrario, la lucha se va a recrudecer", advirtió la cacica Silvia Carrera, del movimiento 10 de abril, según informó el diario local La Prensa.

Los manifestantes, de distintos grupos políticos, pero pertenecientes a la misma etnia, mantienen bloqueados los accesos al área de trabajos de la hidroeléctrica desde hace nueve días, y por segundo día han renovado el vencimiento de un ultimátum que dieron al presidente.

Los Ngäbe Buglé participaban, con el Gobierno y la contratista de la obra, Generadora del Istmo (Genisa), en una mesa de diálogo desde el pasado febrero, cuando el Gobierno suspendió la obra por faltas ambientales en las que incurrió Genisa, y en atención a las demandas de los indígenas, quienes alegan afectaciones culturales por la inundación que causará la hidroeléctrica.

Sin embargo, en mayo, los activistas se retiraron de las negociaciones debido a la negativa del Ejecutivo de demoler el proyecto, que cuenta con un 95 % de avance.

Posteriormente, dieron a Varela un ultimátum hasta el 15 de junio para que cancelara por completo las obras.

El presidente ha insistido en que la solución a las disconformidades de las partes es el diálogo, y no ha consentido en el reclamo de los indígenas.

Ayer acudió a otra protesta contra hidroeléctricas en Bugaba, provincia de Chiriquí, y acordó la conformación de una mesa técnica de trabajo para revisar los proyectos hidroeléctricos en marcha en el oeste del país, junto con ecologistas y moradores de la región que se oponen a los mismos.

Estos grupos también realizaron ayer un cierre por horas de la Panamericana, algo que el presidente fustigó y consideró injustificado.

El mandatario ha declarado de "interés nacional" el proyecto de Barro Blanco, mientras el administrador de la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos, Roberto Meana, ha sido categórico al descartar su cancelación, lo cual dijo "no es negociable".

Hoy, Varela ignoró los llamados que le hicieron los indígenas de acudir al lugar, y hasta la noche del martes, la agenda pública del presidente no incluye asistir a Barro Blanco el día de mañana.

El Gobierno ha reiterado en múltiples oportunidades que la solución para la disputa es la reincorporación de los Ngäbe Buglé a las mesas de diálogo.

El proyecto ha sido foco constante de conflicto con las comunidades de la comarca, pues el lago que formará la represa inundará 5,6 hectáreas de terrenos anexos a esa población cuando sea temporada de lluvias.

En el lecho del río Tabasará, que alimentará la presa, está un petroglifo precolombino que sirve de culto principal de la iglesia sincretista Mama Tadta, que quedará permanentemente cubierto de agua cuando el lago se forme.

La hidroeléctrica de Barro Blanco comenzó a construirse en el 2011 y proyecta generar 28,56 megavatios, cerca del 2 % de la capacidad instalada del país. EFE

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