Leonardo Hernández abre la puerta grande que Hermoso de Mendoza cerró

El joven jinete Leonardo Hernández, que cortó un total de tres orejas, salió hoy a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas, de Madrid, por donde finalmente no logró salir el navarro Hermoso de Mendoza, que emborronó con el rejón de muertes dos importantes faenas de mérito y maestría.

Paco Aguado

Madrid, 23 may (EFE).- El joven jinete Leonardo Hernández, que cortó un total de tres orejas, salió hoy a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas, de Madrid, por donde finalmente no logró salir el navarro Hermoso de Mendoza, que emborronó con el rejón de muertes dos importantes faenas de mérito y maestría.

FICHA DEL FESTEJO:

Cinco toros de San Pelayo y uno de El Capea (6º), despuntados para rejones, bien presentados pero muy dispares de volúmenes y hechuras. La mayoría sacaron complicaciones propias de la mansedumbre, bien por reservarse rajados o por defenderse con brusquedad. Destacó por encima de todos el cuarto, bravo y de calidad.

Fermín Bohórquez: pinchazo y bajonazo contrario (silencio); pinchazo, pinchazo hondo y bajonazo (silencio).

Hermoso de Mendoza: pinchazo, medio rejón trasero y rejonazo trasero (silencio); cinco pinchazos y rejanzo trasero (ovación).

Leonardo Hernández: rejonazo fulminante (dos orejas); rejonazo contrario (oreja con petición de la segunda). Salió a hombros por la Puerta Grande.

Se colocó el cartel de "no hay billetes" en las taquillas, en el décimoquinto festejo del abono de San Isidro.

Asistió a la corrida la Infanta Elena acompañada de sus hijos Froilán y Victoria Eugenia. Los tres jinetes le brindaron la muerte de uno de sus toros.

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SÓLO PARA REJONEADORES

Cumplido ya el ecuador de la feria de San Isidro, parece como si las salidas a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas estuvieran sólo reservadas para los rejonadores: los tres que salieron el pasado sábado y hoy, siete días después, el joven Leonardo Hernández.

También debió haberlo hecho el veterano Hermoso de Mendoza, que cuajó dos importantes y meritorias faenas a sendos toros mansos y complejos de San Pelayo, pero a los que no logró matar a la primera, condición sine qua non para que los festivos públicos del toreo a caballo pidan las orejas.

Leonardo Hernández, el triunfador de la tarde, logró lo mejor de su actuación ante el bonito tercer toro, el único realmente bravo de una corrida en la que dominó la mansedumbre.

El jinete extremeño le hizo una faena vibrante de principio a fin, en tanto que aprovechó el entregado galope del astado para dejarse ver en los embroques, tanto en los terrenos de tablas como en los medios, antes de matarlo de un rejonazo fulminante.

Con las dos orejas de ese toro y la salida a hombros asegurada, Hernández le hizo una faena de menos a más al manejable sexto, con el que se centró y calentó más al tendido motando al albino "Sol" y al valiente "Xarope", para obtener ese tercer trofeo antes de asomar en volandas por la calle de Alcalá.

En cambio, con un lote mucho más complejo, Hermoso de Mendoza dio todo un recital de maestría en su única comparecencia de este San Isidro.

Primero se impuso a un toro rajado y reservón al que fue encelando con gran habilidad y temple sobre "Berlín", un caballo con cruce de sangre hannoveriana que apunta a figura, para después redondear un "in crescendo" con "Dalí" y "Pirata", que le llegaron muy cerca y muy de frente al manso.

El quinto fue otro toro huido de salida, al que Hermoso también tuvo que trabajarse para fijarlo en sus cabalgaduras, pero, una vez conseguido el objetivo, esa falta de celo se tradujo en violencia y en intempestivas oleadas a sus caballos.

Ahí radicó precisamente la importancia de la obra, porque sobre "Disparate", la nueva estrella de su cuadra tras la muerte de "Chenel", el jinete de Estella lo aguantó y lo templó en los instantes más emocionantes de la corrida.

Se arrancó siempre el toro con mucha fuerza, mientras que el caballo castaño le sostenía a centímetros de su grupa, sin despegársela de su hocico y sus pitones, y aún pasándosela por la cara de un lado a otro, en la suerte que se conoce como "hermosina". Fue tanto el ajuste y el valor en la suerte de caballo y caballero que la plaza se puso en pie para aclamar tal alarde de torería ecuestre. Pero tanto con uno como con otro toro, Hermoso falló repetidamente con el rejón de muerte y se cerró de un golpe la Puerta Grande que toreando se había ganado con creces.

Fermín Bohórquez, que se despedía de la plaza de Madrid, no pudo brillar más que en momentos puntuales de sincero y sobrio clasicismo ante dos toros, sobre todo el aquerenciado cuarto, negados a seguir a sus caballos.EFE

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