Obras del Tate abordan en México la evolución del paisajismo británico

El paisaje, la "mayor aportación" de Reino Unido a la historia del arte, protagoniza la exposición "Landscapes of the mind", con la que el Museo Nacional de Arte de México realiza un recorrido por esta tendencia pictórica a través de obras seleccionadas de la colección del Tate británico.

México, 25 mar (EFE).- El paisaje, la "mayor aportación" de Reino Unido a la historia del arte, protagoniza la exposición "Landscapes of the mind", con la que el Museo Nacional de Arte de México realiza un recorrido por esta tendencia pictórica a través de obras seleccionadas de la colección del Tate británico.

La muestra, que podrá verse hasta el 21 de junio, no solo permite constatar la evolución de este género a lo largo de los años -de 1690 a 2007-, sino también conocer cómo ha sido la transformación que ha sufrido la sociedad inglesa en este tiempo, indicó en la presentación de la exposición el director del museo, Agustín Arteaga.

Richard Humphreys, quien ha sido el encargado de seleccionar las 111 obras que componen el conjunto, resaltó que el paisajismo ha sido la manera en la que los británicos han podido "expresarse" a través del arte.

La relevancia del naturalismo y el sentido de que el paisaje es "un sitio de ensueño y fantasía, de perfección" es el eje que enlaza a todas las pinturas, entre las que están presentes creaciones de artistas como George Stubbs, John Martin o Thomas Gainsborough.

Y por supuesto, "Landscapes of the mind" cuenta con la aportación de los emblemáticos Joseph Mallord William Turner y John Constable.

El primero, señaló Humphreys, contribuyó a cambiar la manera en la que el artista se relacionaba con la pintura, estableciendo un diálogo entre ellos más cercano.

Por su parte, Constable sobresalió por pintar directamente en el lugar retratado, aunque en su momento tuvo dificultades para ser reconocido en su país natal, explicó el curador a Efe.

"Su trabajo era considerado demasiado raro y difícil, pero cuando lo enseñó en París se le premió y estuvo bien considerado en el extranjero", afirmó Humphreys.

A lo largo de las salas en las que se desarrolla la exposición se puede comprobar la evolución de la pintura, en la que van apareciendo nuevos colores y técnicas, así como formas de tratar la luz.

El impulso del paisajismo y su mayor evolución en Reino Unido responde en cierta forma a la ruptura que entrañó el nacimiento de la Iglesia Anglicana, que prohibía el culto a las imágenes.

Así, mientras que en otros países se desarrollaba la pintura alrededor de motivos religiosos, los ingleses buscaron "otras vertientes" artísticas, apuntó el director.

La exposición, dividida en nueve núcleos, comienza con las pinturas realizadas desde finales del siglo XVII hasta mediados del XVIII, cuando se trataba el paisaje de manera bucólica y había un interés por cómo el hombre podía insertarse en la naturaleza.

En esta etapa, subrayó Arteaga, se percibe cómo los británicos asumen el papel de ser "la nueva Roma" y beben de la tradición clásica.

Más adelante se produce la explosión del Romanticismo, a partir del concepto de "lo sublime", la sensación de que el hombre "no puede llevar el control sobre su vida, sino que forma parte de un universo imprevisible", añadió el director.

El recorrido continúa con la influencia de la revolución industrial, que hizo que los pintores miraran hacia atrás con una cierta "nostalgia" y añoraran la "vida pastoril".

También comenzó a surgir una añoranza a la religión y lo espiritual, y eso queda plasmado en las obras en un momento en el que despuntaba la creencia de que a través de la ciencia y el conocimiento de la naturaleza se podía llegar a Dios, precisó.

En las pinturas se empiezan a percibir, con el paso del tiempo, elementos que fueron de la mano de la revolución, como los grandes puentes de acero que se incorporan al paisaje, simbolizando la incursión del mundo moderno, señaló Arteaga, haciendo referencia a la obra de Constable.

Asimismo, la preocupación por lo místico hizo que cambiara la manera de "atrapar la luz", una inquietud que los artistas compartían de manera paralela al florecimiento de la fotografía.

De hecho, el paisajismo inglés fue un precedente para los impresionistas franceses; el propio Claude Monet consideraba a Turner como "una referencia", recordó el director.

Las salas finales llevan al visitante al arte contemporáneo, a la conjunción de influencias, a la incursión de la metafísica y el surrealismo y a las creaciones de artistas como David Inshaw o Richard Long.

Este último, destacó el curador, ha desarrollado un arte conceptual y guarda un cierto parecido con Turner: "Como él, trabaja en todas partes y responde a todo, es muy emocional".

También se puede contemplar al final del recorrido una de las joyas de la muestra, "Grandes árboles cerca de Warter o pintura sobre los motivos para la nueva era post-fotográfica", obra de grandes dimensiones de David Hockney que se exhibe por primera vez fuera de Reino Unido. EFEMEX

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