Desminado: el acuerdo de la confianza

Hasta ahora las Farc han sido tan resistentes a abandonar la siembra de minas como a dejar de extorsionar.

Los puntos acordados hasta la semana pasada en La Habana habían sido propósitos de ambas partes para poner en ejecución solamente hasta que todo esté acordado, como es la premisa de esta negociación. Por eso, el acuerdo sobre desminado, firmado este fin de semana, es de una especial importancia para el proceso: por consenso, es una decisión para ejecutar antes del postconflicto

Hasta ahora las decisiones para bajarle tensión a la confrontación habían provenido de la guerrilla, como la tregua unilateral o el anuncio hecho en Hora 20 de no reclutar menores de 15 años o la entrega de militares secuestrados como el caso del general  Rubén Darío Alzáte. Ahora hay un primer consenso para desescalar el conflicto

¿Por qué es tan importante este acuerdo sobre desminado? Colombia es el segundo país del mundo con más víctimas cada año, después de Afganistán, y por tanto lo más importante de destacar es el alcance humanitario para las personas que más padecen el problema, especialmente los habitantes de los 688 municipios que llevan décadas no solo limitadas territorialmente sino expuestas a pisar una mina antipersona. Un soldado que cae en una mina tiene al menos un tipo de cobertura y tratamiento para su rehabilitación, a diferencia del campesino y su familia que carecen de afiliación en salud o de un sistema de recuperación física integral. Desde el punto de vista de avance del proceso, es el segundo gran paso que se da para generar confianza entre militares y guerrilleros. Podría considerarse el primer logro de la subcomisión del fin del conflicto integrada por guerreros de ambas partes. Así el gobierno se resista, en la práctica es el inicio de la tregua bilateral en la medida en que soldados y guerrilleros de civil se juntarán a hacer el desminado, como lo había propuesto la nobel de paz, Jody Willimas experta en ese tipo de labores en su visita hace algunos meses.  Un tercer aspecto es el mensaje que envía por cuanto da señales de una firme decisión de no dar marcha atrás y de que los antagonistas de décadas empiezan a ensayar acciones de confianza. Hasta ahora las Farc han sido tan resistentes a abandonar la siembra de minas como a dejar de extorsionar. Abandonar aquella práctica, por lo demás, desactiva otra carga más de las que disparan cada día los enemigos de las conversaciones. Ahora viene la parte compleja, empezando porque no hay ni mucha experiencia ni información precisa de la ubicación de los artefactos y porque aún el ELN anda suelto y comparte zonas con las Farc.

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