Aventurero español Miquel Silvestre revive epopeya del "último conquistador"

Manuel Soberanes Cobo.

Manuel Soberanes Cobo.

México, 15 dic (EFE).- Motivado por su admiración hacia los exploradores del pasado, el aventurero español Miquel Silvestre inicia hoy en México un nuevo periplo en motocicleta después de haber recorrido la ruta abierta por el conquistador Juan de Oñate en 1598.

En una entrevista con Efe, Silvestre indicó que recorre "caminos históricos o itinerarios históricos abiertos por exploradores españoles de todas las épocas" para hacer reportajes.

En su más reciente recorrido, el que considera más importante porque se trata de una ruta declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, siguió el trayecto del Camino Real de Tierra Adentro desde Santa Fe, Nuevo México (EE.UU.), hasta la Ciudad de México.

Este camino, dijo, tiene su origen en la expedición que realizó en 1598 el explorador novohispano Juan de Oñate.

"Oñate es considerado el último conquistador porque el territorio que él exploró, Nuevo México, es prácticamente la última posesión española que se alcanza, la frontera norte del Imperio, la zona más alejada de la metrópoli", señaló.

Aparte de la conquista de un territorio "tan árido, tan vasto, tan hostil, tan alejado de cualquier punto de apoyo, lo más complicado fue el propio viaje, que es una de las epopeyas de la historia porque son casi 2.500 kilómetros y muchos de ellos de enorme dificultad, máxime en aquella época", narró Silvestre.

Pero la brecha abierta por el explorador se mantuvo durante muchos siglos como una importante ruta comercial y es considerada la más antigua de toda Norteamérica. Es, según el periodista, "la verdadera madre de todas las carreteras".

Siguiendo un trayecto inverso al de Oñate, el aventurero inició en noviembre su aventura desde Santa Fe, "la capital de estado más antigua de EE.UU.", fundada en 1610, y que mantiene hasta hoy una fisonomía colonial, con casas de adobe, sin rascacielos y con muchas iglesias.

La siguiente parada fue la ciudad de Las Cruces y después El Paso, ya en Texas, donde se encuentra la estatua de Juan de Oñate, que con 11 metros de altura y de 16 toneladas de peso, es la escultura ecuestre más grande de EE.UU. y una de las mayores del mundo.

"Cruzando la frontera nos encontramos con Ciudad Juárez, y allí comienza el viaje a lo largo de México. El problema es que la ruta histórica desaparece, y entonces hay que seguir las carreteras hacia el sur", refirió el viajero.

De Juárez la ruta lleva a la ciudad de Chihuahua y de allí a Durango a través de una de las etapas más duras del camino porque cruza el desierto chihuahuense, por donde otrora tenían que pasar las caravanas una vez al año para llevar suministros desde México hasta Nuevo México.

Después Silvestre recaló en Zacatecas, donde se entrevistó con el catedrático Arturo Burciaga, autor de un libro sobre el Camino Real de Tierra Adentro, a quien habló sobre las razones de mantener abierto este camino, a pesar de que Nuevo México era una provincia ruinosa para la Corona española porque no había oro.

El académico citó dos razones: "mantener la frontera norte protegida frente a los avances de ingleses y franceses" y el convencimiento de la Corona española de que "no se podía abandonar a los indígenas que ya habían sido cristianizados".

Las etapas postreras del viaje fueron Guanajuato, Querétaro y, finalmente el viernes pasado, la Ciudad de México, punto de origen de la expedición de Juan de Oñate.

Silvestre destacó que durante el recorrido vio "mayor preocupación por el mantenimiento de la ruta histórica en Estados Unidos que en México".

"Sobre todo de Nuevo México, están haciendo una labor muy decidida, muy importante, de promoción y preservación del legado que dejó la época colonial, e intentan proteger sus raíces y su cultura", dijo.

En contraste, en México la gente desconoce la existencia del Camino Real de Tierra Adentro, el cual podría tener un enorme potencial turístico pues aporta un contenido mucho más interesante que los paquetes tradicionales, comentó.

Interrogado sobre su motivación personal para hacer estos viajes, dijo sentir admiración por los exploradores del pasado. "Y viajando por el mundo, siguiendo sus rutas, me siento parte de ellos", manifestó.

Fiel a esa pasión, Silvestre, de casi 46 años, emprende este lunes un nuevo viaje rumbo a la Península de Baja California para recorrer el territorio de lo que fue la antigua Nueva Galicia, siguiendo la ruta del conquistador Nuño de Guzmán.

"Ellos viajaban en caballo; yo viajo en moto. Es un viaje épico porque no hay coraza, no hay protección. Uno sufre en su cuerpo todas las incomodidades, todas las inclemencias del tiempo, pero a la vez tiene un acceso directo a la naturaleza, a la gente. Yo hago esto porque me hace sentir un explorador del pasado", acotó. EFE

msc/pmc/pss

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