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Zhou Yongkang, el experto en petróleo que dominó la seguridad pública china

Zhou Yongkang, el cargo político chino más alto detenido por corrupción en décadas, ha sido uno de los hombres más poderosos de la China reciente, con influencia en campos aparentemente tan distantes como el petróleo o la seguridad.

Antonio Broto

Pekín, 6 dic (EFE).- Zhou Yongkang, el cargo político chino más alto detenido por corrupción en décadas, ha sido uno de los hombres más poderosos de la China reciente, con influencia en campos aparentemente tan distantes como el petróleo o la seguridad.

Nacido en diciembre de 1942 en la ciudad de Wuxi, en la provincia oriental de Jiangsu, Zhou ingresó en el Partido Comunista de China (PCCh) en 1962 y se graduó como ingeniero en el Instituto Petrolero de Pekín, tras lo cual trabajó como técnico en los yacimientos de crudo de Daqing durante la Revolución Cultural (1966-76).

En esos yacimientos, núcleo de la industria pesada del noreste de China que entonces era uno de los motores de la economía nacional, logró la influencia necesaria para entrar en política y conseguir en los 80, en la era postmaoísta, el cargo de viceministro de Petróleo, que ocupó desde 1985 a 1988.

Pero fue en los 90 cuando llegó al cargo que le daría el espaldarazo definitivo en el poder y que, según los analistas, utilizó como principal herramienta para enriquecer a su familia: director general de China National Petroleum Corporation, la mayor petrolera estatal, entre 1996 y 1998.

Poseedor de uno de los currículos más extensos e impresionantes de la actual jerarquía comunista china, Zhou fue ministro de Tierra y Recursos (1998-99), principal responsable del PCCh en la provincia interior de Sichuan (1999-2002) y, entre 2002 y 2007, titular de la cartera de Seguridad Pública.

En este cargo, el que con frecuencia fue apodado "zar de la seguridad china", controló la policía, los servicios paramilitares, las redes de inteligencia y espionaje y consiguió gran influencia en los tribunales chinos, en un país donde la independencia de la Justicia brilla por su ausencia.

Su paso por ese ministerio ha sido seguramente la causa, según los observadores, de que el caso contra Zhou haya sido llevado con extremo cuidado y delicadeza por las autoridades chinas, que tardaron más de un año en admitir el pasado julio investigaciones contra él, pese a que en ese tiempo ya se filtraron muchos rumores y se iniciaron pesquisas contra algunos de sus aliados en el régimen.

Entre ellos destacó Bo Xilai, exministro de Comercio, condenado a cadena perpetua en septiembre de 2013 por corrupción, Li Dongsheng (quien fue su viceministro de Seguridad Pública), o Jiang Jiemin, exresponsable de la regulación de las empresas estatales, con quien compartió cargos directivos en su época en CNPC.

El talante reformista de Zhou al frente del ministerio de Seguridad Pública, con especial énfasis en una mayor profesionalización de los cuerpos policiales, le sirvió para conseguir en 2007 un puesto en el todopoderoso Comité Permanente del PCCh, el reducido grupo de líderes (entonces nueve, actualmente sólo siete) que rige la formación política y, por ende, el Estado.

Zhou, "número nueve" entonces en la jerarquía china, ocupó ese cargo hasta el gran relevo que el PCCh emprendió en 2012, aunque conservó un puesto en el Politburó, el siguiente escalón del poder en el partido, por lo que mantuvo cierta influencia que posiblemente también ha servido para retrasar su proceso.

Incluido en 2011 en la lista Forbes de personas más influyentes del mundo, Zhou comenzó a caer en desgracia en 2012, a raíz del sonado caso Bo Xilai, de quien él era un conocido aliado.

Medios sensacionalistas llegaron a especular que Zhou, con su influencia sobre la seguridad estatal, intentó un golpe de Estado para contrarrestar su caída y la de Bo, y aunque probablemente sólo se trató de rumores infundados, reflejaban el temor a su gran poder.

Así, Zhou, ya expulsado del Partido y cuyo caso está en manos de la Justicia, dependiente por otro lado de la formación en el poder, será, ante su más que probable imputación, el cargo de más alto rango que se siente en un banquillo de acusados de China desde la fundación de la República Popular en 1949.

Zhou está casado con la expresentadora de la televisión nacional china Jia Xiaoye, 28 años más joven que él. Su anterior esposa, Wang Shuhua, murió en un misterioso accidente de tráfico.

En los últimos meses, medios como Boxun (web en mandarín publicada en EEUU, que se nutre principalmente de rumores no confirmados) llegó a decir que Zhou ordenó el asesinato de su primera esposa para poder casarse con Wang, que ya era su amante.

Si este hecho se incluye en las investigaciones, que hoy le acusaron también de tener "un gran número de amantes", el caso de Zhou podría alcanzar los mismos niveles rocambolescos del proceso contra su antiguo aliado Bo, cuya esposa, Gu Kailai, fue condenada en 2012 a muerte por el asesinato del británico Neil Heywood. EFE abc-pav/ga

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