El Gobierno mexicano planea un cambio de rumbo para frenar la violencia

El Gobierno mexicano planea cambiar el rumbo de su política de seguridad interna para frenar la violencia y la corrupción que impera en el país, que ha quedado patente con la desaparición de 43 estudiantes hace dos meses a manos de policías.

México, 25 nov (EFE).- El Gobierno mexicano planea cambiar el rumbo de su política de seguridad interna para frenar la violencia y la corrupción que impera en el país, que ha quedado patente con la desaparición de 43 estudiantes hace dos meses a manos de policías.

Tras semanas de protestas y manifestaciones por este caso, pacíficas y violentas, el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, confirmó hoy que esta semana presentará un plan para evitar "eventos tan lamentables" como los ocurridos en la sureña ciudad de Iguala, donde policías corruptos desaparecieron a 43 estudiantes.

"Todo esto nos lleva a ordenar y a marcar un rumbo que nos permita evitar que eventos tan lamentables ocurridos en Iguala se repitan", manifestó en un acto público en el céntrico estado de Hidalgo, en el que aseguró que las acciones serán "de fondo".

Sin detallar más en qué va a consistir el plan que presentará el jueves, el mandatario dijo que requeriría "un esfuerzo colectivo" del Congreso y la sociedad.

"No queremos violencia" generada por el crimen organizado, "que se ha infiltrado en distintos Gobiernos, sobre todo en los de mayor debilidad", como ha sido el caso de los estados de Michoacán y Guerrero, afirmó.

El conservador Partido Acción Nacional (PAN) confió en que el anuncio de Peña Nieto permita resolver la inseguridad que vive el país y poner fin a la corrupción que "está carcomiendo a todas las instituciones".

"Ojalá ya nos dejen en claro qué es lo que van hacer para atajar el tema de inseguridad, resolver el problema económico del país y terminar con la corrupción", dijo el senador Jorge Luis Preciado.

El pasado 26 de septiembre, policías de Iguala, en el estado de Guerrero, dispararon a un grupo de estudiantes de la escuela Normal de Ayotzinapa, y causaron la muerte de tres de ellos y de otros tres civiles más.

Además, se llevaron a 43 estudiantes y los entregaron a criminales del cártel Guerreros Unidos, quienes presuntamente los asesinaron y los incineraron en un basurero, según han declarado varios de los detenidos.

Las investigaciones permitieron encontrar varios restos humanos que fueron llevados al laboratorio de la Universidad de Medicina de Innsbruck (Austria), por asesoramiento del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que está participando en este caso a petición de los padres.

El EAAF explicó hoy que entre el 13 y el 17 de noviembre los restos fueron entregados a ese laboratorio sugerido a la fiscalía mexicana, "ya que es uno de los que cuentan con mayor capacidad y experiencia reconocida a nivel mundial para casos de restos severamente deteriorados".

"El laboratorio de Innsbruck está ahora estudiando las muestras", pero debido a "la dificultad de esta labor no se puede precisar plazos en este momento para la obtención de resultados", apuntó en un comunicado.

Los peritos también informaron que han identificado tres cuerpos más hallados en fosas en Iguala, aunque ninguno corresponde a los 43 estudiantes. Se trata de tres personas desaparecidas en esa localidad en meses pasados, precisaron.

El EAAF anunció el 11 de noviembre pasado los resultados de las primeras pruebas genéticas realizadas a 24 de los 30 restos hallados en fosas en Pueblo Viejo, los cuales también mostraron que no hay parentesco biológico con los 43 desaparecidos.

Aún faltan por identificar tres de los cuerpos encontrados en Pueblo Viejo y nueve más en La Parota o Cerro de Lomas de Zapatero, en Iguala.

México atraviesa por una profunda crisis política a raíz de esta desaparición, que ha generado multitudinarias movilizaciones para reclamar la aparición con vida de los alumnos, algunas de las cuales han terminado con incidentes de violencia.

Esta mañana maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg) irrumpieron en varios edificios oficiales en Chilpancingo, la capital de Guerrero, donde hicieron pintadas, dañaron documentación y robaron varios vehículos.

Este caso ha generado también una crisis en el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), al que pertenecía tanto el exalcalde de Iguala José Luis Abarca como el exgobernador Ángel Aguirre.

El líder moral del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas, se reunió hoy con el presidente de esta formación, Carlos Navarrete, a quien le expresó la importancia de haya medidas que permitan a esta fuerza política recuperar su credibilidad ante la opinión pública.

Cuando el PRD recupere la credibilidad, podrá ser útil a "la transformación del país y sumarse a otras fuerzas para construir una alternativa al esquema de desarrollo impuesto desde el Gobierno", afirmó.

El encuentro se produjo unos días después de que Cárdenas pidiera la renuncia de Navarrete por su actuación en la crisis desatada al interior del partido por este caso, que reveló la infiltración del crimen organizado en las esferas políticas.

Hace unas semanas, Navarrete pidió perdón por haber apoyado la postulación de Abarca, detenido el 4 de noviembre como autor intelectual de los hechos del 26 de septiembre, y presentó un protocolo que busca evitar que personas vinculadas con el crimen organizado puedan convertirse en candidatos del PRD.

Según dirigentes de Guerreros Unidos detenidos por este caso, Abarca y su esposa recibían mensualmente elevadas sumas de dinero del cártel, que decidía quiénes ingresaban a la policía local. EFE

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