Unasur reacciona con la crisis venezolana

La crisis venezolana ha servido para espabilar a la Unasur, que después de meses paralizada por la falta de consenso para elegir un nuevo secretario general se ha puesto a la cabeza de los esfuerzos para lograr un diálogo en Venezuela.

Ana Mengotti

Bogotá, 28 mar (EFE).- La crisis venezolana ha servido para espabilar a la Unasur, que después de meses paralizada por la falta de consenso para elegir un nuevo secretario general se ha puesto a la cabeza de los esfuerzos para lograr un diálogo en Venezuela.

Una misión de cancilleres de la Unasur sostuvo esta semana en Caracas conversaciones con el Gobierno, la oposición y actores económicos, sociales y religiosos, de las cuales surgieron una serie de recomendaciones, entre ellas deponer la violencia y respetar los derechos humanos y el orden democrático, con el fin de crear las condiciones propicias para un diálogo entre las partes enfrentadas.

Las recomendaciones, según dijeron los enviados, fueron aceptadas por la oposición y el presidente venezolano, Nicolás Maduro, incluida la de que haya un "testigo internacional" en el diálogo, papel que recaería en el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin.

Aunque los resultados de la comisión de la Unasur por ahora pertenecen solo al terreno de las palabras y las buenas intenciones, no son menores para un país que lleva mes y medio sumido en una ola de protestas, hechos de violencia y una polarización creciente.

Ya son 37 las personas muertas, en circunstancias poco claras en la mayoría de los casos, desde que se iniciaron las manifestaciones contra el Gobierno de Maduro el 12 de febrero.

Los que se manifiestan denuncian graves atropellos de los derechos humanos por parte de los organismos de seguridad y grupos paramilitares y Maduro afirma que es víctima de un plan para sacarlo del poder y violentar el orden institucional.

Además varios líderes opositores están presos bajo acusaciones de fomentar desordenes y ser responsables de la violencia y la crisis ha derivado en una ruptura de relaciones entre Venezuela y Panamá.

Cuando se anunció el envío a Caracas de los cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para "acompañar, apoyar y asesorar" el diálogo político lanzado por el presidente Nicolás Maduro, muchos dudaron de la efectividad de esa decisión.

En primer lugar porque los países de la Unasur fueron incapaces de ponerse de acuerdo en 2013 para elegir un secretario general, cargo en el que aún hoy se mantiene temporalmente el que debía haber sido reemplazado en agosto pasado, el venezolano Alí Rodríguez, y porque en sus últimas cumbres no se han logrado avances de importancia.

Incluso hubo declaraciones en los últimos meses de algunos de los gobernantes de los países miembros, especialmente del ecuatoriano Rafael Correa, en las que se ponía en duda la efectividad de Unasur por el hecho de requerir unanimidad en la toma de decisiones.

Pero no solo el estancamiento de la Unasur motivó que se dudará de la efectividad de la misión.

Los escépticos alegaron también que Maduro recurrió a la Unasur porque iba a lograr más adhesión a su postura frente a las protestas que en otros organismos regionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y porque en realidad solo buscaba ganar tiempo.

Sin embargo, la OEA, organismo criticado duramente por Maduro y por su antecesor, Hugo Chávez, pero del que Venezuela no se ha retirado, parece por ahora no ser un foro viable para tratar la crisis venezolana.

Los intentos del Gobierno de Panamá, al que Maduro acusa de ser un "lacayo" de EE.UU., de llevar al organismo hemisférico el caso de Venezuela han topado con lo que uno de sus diplomáticos calificó como la "aplanadora" afín al Gobierno venezolano.

La Unasur, de cuya fundación se cumplen diez años este diciembre y cuya cláusula democrática acaba de entrar en vigor, ha lidiado con otras crisis, como cuando en 2008 estallaron protestas en Bolivia o en 2009 se tensaron las relaciones entre Colombia y Venezuela.

También actuó de manera conjunta en defensa de Fernando Lugo en 2012 cuando fue destituido de la Presidencia de Paraguay por el Senado.

Ahora la Alta Representante de la Unión Europea, Catherine Ashton, ha dado su apoyo a los esfuerzos de la Unasur "para llevar a la mesa de negociación a todas las partes en Venezuela con el objetivo de poner fin de inmediato a la violencia y los disturbios", como lo han hecho gobiernos como los de México y El Salvador.

Ashton dijo confiar en que el grupo de cancilleres designados por Unasur para continuar con el proceso trabajará para garantizar que el diálogo sea "verdaderamente inclusivo, en un formato y con una agenda aceptable para todas las partes." EFE

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