Negociadores del Gobierno en La Habana habrían sido espiados: SEMANA.COM

Semana.com revela una investigación que demostraría la existencia de una central secreta de inteligencia en Bogotá.

El portal de la revista Semana, Semana.com, revela una investigación que han llevado a cabo durante más de 15 meses, que indica que en un pequeño local ubicado en el barrio Galerías de Bogotá, existiría una central de interceptaciones del Ejército Nacional tras la fachada de un restaurante y de servicios de enseñanza informática

Desde allí, señala el artículo “le habrían monitoreado comunicaciones privadas, entre otros, de algunos de los integrantes del equipo negociador del Gobierno en el proceso de paz que se realiza en La Habana”

El restaurante que funcionaba en el local tiene registro de Cámara de Comercio aprobado el 12 de septiembre de 2012. Menos de un mes después de que el expresidente Álvaro Uribe anunciara al país que el Gobierno Santos adelantaba un proceso de paz en Cuba

El nombre bajo el cual funcionó la fachada era 'Andrómeda' y estuvo a cargo de un capitán del batallón de Inteligencia Técnica del Ejército número 1, Bitec-1

Estas unidades Bitec hacen parte de la Central de Inteligencia Técnica del Ejército -Citec-, que ha sido fundamental en algunos golpes a la guerrilla como la operación Jaque

Pero en 'Andrómeda' no solo trabajaban militares, también había civiles que eran Hackers “algunos de esos muchachos fueron reclutados en los 'Campus Parties', que son esas ferias de tecnología que se hacen anualmente. Otros son hackers conocidos que han ayudado en el pasado”, contó a Semana.com uno de los trabajadores del lugar

Las misiones de ellos, según la fuente era hackear cuentas de correos, seguir las conversaciones de algún chat de BlackBerry y conseguir charlas de Whats App

Uno de los personajes que trabajaba allí aseguró “'Andrómeda', obviamente, tenía que ver con el inicio de los diálogos. ¿Usted cree que las fechas entre la entrada en operación de 'Andrómeda' y lo de La Habana son coincidencias?”. Esa afirmación fue confirmada por otros dos excolaboradores de Andromeda que dijeron: “Jaramillo (Sergio Jaramillo) , Eder (Alejandro Éder) o De la Calle (Humberto de la Calle) fueron algunos de los que me acuerdo. La idea era tratar de conseguir la mayor cantidad de datos sobre lo que se hablaba y cómo iban. Alguna de la información recolectada no resultaba del todo relevante, pues era claro que lo importante no lo movían por mail o PIN porque igual ellos saben que allá los cubanos pueden coger esos datos si se mandan desde la isla”

Mientras que otro aseguró “Lo que allí se hacía era muy sencillo. Allá no se podía hacer control de voces pero si se podía hacer control de datos, que esencialmente son correos, pines, etc. Los blancos eran personas relacionadas con las ONG: Piedad, Cepeda, los de siempre. Pero también, y principalmente, a algunos de los plenipotenciarios y asistentes”

La mayoría de los involucrados aseguraron no saber quién era el receptor final de toda esta información, solo le entregaban los datos al capitán y este los enviaba a su comandante de Bitec

Borrando la huella de 'Andrómeda'

El 30 de octubre de 2013, más de un año después de haber sido montada la fachada del restaurante para ocultar el centro de interceptaciones, se realizó una reunión con integrantes de la Central de Inteligencia Militar (CIME), de donde uno de sus participantes comentó a Semana: “Mi capitán estaba muy preocupado porque de la CIME nos dijeron que había que sacar a todo mundo porque todo estaba muy caliente”

El mismo militar que estuvo en la reunión aseguró al portal: “mi capitán le ordenó a Manuel sacar todo lo que había de ciberguerra y le dijo que él ya había sacado lo de él. También le ordenó al costeño comenzar a hacer un borrado seguro de todo lo que teníamos. Maicol y Yesica estaban ahí. Creíamos que de pronto la Fiscalía nos iba a allanar”, contó a Semana.com el militar

Además dijo el uniformado con todo el desparpajo que ellos no eran tan pendejos como los del DAS porque no los iban a coger con todo por escrito

Para esa fecha ya había sido cerrada la sala de interceptaciones de la Cime, porque allí se adelantaban algunas investigaciones para conocer si hubo interceptaciones ilegales

Termina diciendo el militar citado por Semana que es muy difícil que las autoridades den con los responsables de 'Andrómeda' porque una cosa fueron las chuzadas del DAS y otra cosa lo que pasa dentro de las fueras militares y aseguró que “Si esta es la hora que no han dicho quién le dio las coordenadas al presidente Uribe, imagínese si existe alguna posibilidad de saber quién ordenó y recibió todo lo de Andrómeda”

La posible razón del cierre de la “sala gris”En la investigación revelada por Semana.com se presume que el cierre de una de las salas de interceptaciones del Ejército conocida como la “sala gris” fue cerrada y todos sus equipos trasladados al búnker de la Fiscalía el pasado primero de agosto porque al parecer se habrían realizado escuchas ilegales a civiles, militares y otras fuerzas. Precisa la investigación que durante varios años la 'sala gris' funcionó en las instalaciones de la central de Inteligencia y Contrainteligencia Militar ubicada en el norte de Bogotá, conocida como la CIME y que ha sido fundamental en operativos contra el terrorismo

Se explica que desde dicha “sala gris” se realizaron parte de las interceptaciones que resultaron claves en operaciones que permitieron la caída de cabecilla de la subversión como 'Alfonso Cano' o el 'Mono Jojoy'

 Según Semana.com más recientemente también la sala tuvo gran protagonismo en las investigaciones contra algunos militares que participaron en los llamados falsos positivos. Su trascendencia en algunos temas de inteligencia y contrainteligencia del Ejército no tiene discusión

La decisión del fiscal general, Eduardo Montealegre de cerrar la sala gris, dice Semana.com, fue valiente ya que diversas fuentes militares e incluso el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón no compartieron la determinación, pero la respetaron

Apoyo económico y técnico de la CIAUno de los militares le reveló a Semana.com que los verdaderos jefes de la sala gris, ubicada en la calle 100 con carrera octava en el norte de Bogota, eran los integrantes de la CIA que suministraban el apoyo técnico y económico para que todo pudiera funcionar. "Dicha información fue ratificada por varios de los analistas de la 'sala' y funcionarios de la embajada estadounidense"

“En teoría son los analistas del CTI los que por ley deberían estar escuchando las líneas como parte de los controles para garantizar la legalidad del monitoreo. El problema con la 'sala gris' es que había militares también que hacían eso. Eso en teoría no es permitido y era imposible saber qué oían. Se supone que gente ajena a la 'sala' no debe ingresar pero eso también pasaba”, ratificó a Semana.com otro funcionario del CTI.  

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