¿Qué está pasando en Brasil? Por The Conversation

El artículo firmado una profesora del Centro de Investigación de la Sociedad de la Universidad de Western Sydney, Australia, explica las raíces de las protestas en Brasil.

El artículo firmado por Cristina Rocha, profesora de religión del Centro de Investigación de la Sociedad de la Universidad de Western Sydney, en Australia, explica en un extenso artículo en el portal THE CONVERSATION, las raíces de las protestas en Brasil

Se titula, “¿Qué está pasando en Brasil? La Copa del Mundo y sus descontentos”, en el que narra que la magnitud de estas manifestaciones no se veían desde hace 20 años

“Lo que comenzó con pequeñas demostraciones de São Paulo y Río de Janeiro ha crecido a cientos de miles de personas protestando en otras capitales y ciudades del país... La mayor manifestación tuvo lugar el 17 de junio. Entonces, miles de marchaban hacia el Congreso Nacional en Brasilia y asambleas legislativas en todo el país”, dice Rocha

Explica la docente, que “la causa fue la subida del precio del transporte público de 200 pesos (colombianos) en São Paulo, aunque esto no debería provocar tanta ira en la población. Sin embargo, el Movimiento de tarifa gratis (que es quien organiza las protestas) ha aprovechado el descontento de los brasileños con otros asuntos como corrupción”

“Además, las grandes sumas de dinero han desaparecido, en una especie de agujero negro, por los preparativos de la Copa Mundial y se han ido a los bolsillos de los empresarios. Las entradas para la Copa del Mundo se dice que son tan caras que sólo la elite y los extranjeros podrán pagarlos”. Rocha cuenta también sobre la poca calidad de los hospitales públicos y las escuelas

“Por último, el transporte público se ha deteriorado. Los pobres, que viven en la periferia de las grandes ciudades son sometidos en los autobuses a una especie de hacinamiento y tardan dos horas para llegar al trabajo. Para las clases medias, las calles están tan atestadas de carros que también pasan mucho tiempo para llegar al trabajo. Ahora es más barato para los brasileños de clase media alta ir de viajes de compras a Londres y Nueva York, donde hacen sus compras para todo, desde ropa de bebé, iPads y teléfonos móviles”

En el artículo también se recuerda las torturas a los activistas en la dictadura militar (1964-1985) y criticó la fuerza que utilizaron las autoridades para reprimir las protestas con balas de goma y gases lacrimógenos. En este sentido Rocha reflexiona que la violencia utilizada por la policía lo único que hizo fue incrementar las protestas y animó a la gente a coordinarse por redes sociales para salir a la calle. El artículo finaliza haciendo una comparación con otras protestas en el mundo: “no tiene un liderazgo claro y está compuesta por las personas que tienen necesidades dispares: de mejores hospitales, escuelas y el transporte a una sociedad menos corrupta y más justa”

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