Chávez fortalecido con cumbre de OPEP
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, salió fortalecido de su mayor prueba de fuego internacional y, poco a poco, parece asumir un papel de paladín de las naciones en desarrollo.
CARACAS --- El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, salió fortalecido de su mayor prueba de fuego internacional y, poco a poco, parece asumir un papel de paladín de las naciones en desarrollo.La II Cumbre de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), celebrada en Caracas en los tres últimos días, un cuarto de siglo después de la de Argel, cuajó en un aparente éxito, a pesar de los múltiples escollos para que fuera efectiva y también para que los gobernantes asistentes lograran hablar con una voz.El reto de convocar a los líderes de una OPEP desunida y sólo motivada por la bonanza petrolera para hablar de sus intereses y de su respuesta a los países ricos puso a Chávez en la picota internacional, pero los frutos que ha cosechado en Caracas han elevado su cotización como estadista.En la cita, Chávez ha sabido interpretar los mensajes lanzados por los dirigentes de algunos países ricos, en especial europeos, para acercar las posturas de los productores de crudo frente a los consumidores, superando su tradicional enfrentamiento, y ha conseguido consagrar con el apoyo de sus socios la fórmula del diálogo como aporte principal de la reunión.Sus habituales críticas hacia la soberbia con que los Estados industrializados tratan a los más pobres han cuajado entre algunos líderes de países en desarrollo y su peculiar y vehemente estilo de presentarse en los foros internacionales ha resucitado el casi olvidado diálogo Norte-Sur, pero afianzando antes el Sur-Sur."Los dirigentes van de cumbre en cumbre mientras los pueblos de abismo en abismo", dice Chávez machaconamente, cuando en menos de 20 meses de gobierno ha asistido a nueve reuniones de ese tipo, entre ellas alguna tan significativa como la del Milenio, Europa-Latinoamérica, Iberoamericana o del Grupo de los 77 (países en desarrollo).Sus constantes viajes le han convertido en su breve mandato en el presidente que más ha salido fuera del país en la historia de Venezuela, con giras maratonianas como la que en noviembre pasado le llevó a Asia y Europa, en la que dio la vuelta al mundo, o hace un mes para invitar a Caracas a sus diez socios en la OPEP.Una de las etapas de esta última gira desató en los países occidentales una oleada de críticas por ser el primer gobernante en pisar Bagdad para ver a Sadam Huseín, el presidente de Iraq, aislado internacionalmente desde que invadió Kuwait en 1990.Los gobernantes petroleros han reconocido que sin el esfuerzo de Chávez nunca se hubiera celebrado una II Cumbre de la OPEP, porque pesa más lo que les separa que lo que les une, pero el presidente venezolano ha salido airoso en la discusión interna y ha mostrado al mundo su nueva cara de hombre conciliador ante las "sugerencias" de los consumidores.Esas "sugerencias" o "peticiones", que de haber fracasado la reunión de Caracas hubieran sido calificadas como "presiones" probablemente, se han dirigido a Chávez como cabeza visible de los líderes petroleros, y como anfitrión ha procurado convencer a los menos decididos a que por lo menos se sienten a escuchar a la otra parte.El gobernante venezolano se niega públicamente a reconocer que aspira a asumir ese papel de nuevo guía de los países en desarrollo, como durante mucho tiempo lo fue el presidente cubano, Fidel Castro, o incluso el ex jefe del Estado de su país Carlos Andrés Pérez, al que un desconocido teniente coronel apellidado Chávez quiso infructuosamente derrocar en 1992.Observadores internacionales, no obstante, apuntan a que Chávez aprende rápido y va tomando el pulso a la política exterior.El éxito de la Cumbre de Caracas, de la que salió un mensaje moderado y a la vez firme, le dará crédito ante otras instancias reivindicativas, como el Movimiento No Alineado o el Grupo de los 77, en los que el estilo del ex militar podría dar un nuevo impulso que los saque de su letargo.




