EDITORIAL

Cuestión de óptica

Este país necesita con urgencia un optómetra

Me disculpo hoy con ustedes de antemano, porque siendo nada más que un periodista sin ínfulas, y conociendo mis propios límites intelectuales, estoy a punto de creer que sé perfectamente lo que este país necesita.

Necesita muchas cosas, claro: justicia, equidad, honestidad de sus dirigentes, autoridad, espíritu de cuerpo… pero creo que hay algo más urgente y nadie ha reparado en ello, y quisiera compartirlo hoy con ustedes.

Lo primero que este país necesita con urgencia es un optómetra y, después, quizás un oftalmólogo. Lo digo porque llega uno a la conclusión de que aquí todo es cuestión de óptica. Se los pruebo ya mismo:

La propuesta de Rodrigo Lara de extender el fuero presidencial no busca beneficiar a un mandatario. No. Es apenas la manera de que la sociedad colombiana supere sus fracturas y blinde sus instituciones. Es una cuestión de óptica.

Gente invisible

Lecciones de las elecciones

El vicio del poder

No es cierto que la Colombia Humana haya sido golpeada en elecciones. No. Es un movimiento de oposición que, privado de recursos, obtuvo importantes posiciones y liderazgo en campos como el del edilato, si se me permite patentar la palabra. Es una cuestión de óptica.

El ministro de Defensa no está mal informado por los generales. No. Es solo que prefiere que las respuestas a la opinión pública las de la Fiscalía, por cuestión de respeto institucional. Es una cuestión de óptica.

La ley de Financiamiento 2.0 no necesita de trabajo de concertación y acercamiento con los congresistas. No. Es el mismo texto y ya se discutió. No habrá mayores dificultades para su nuevo trámite. Es una cuestión de óptica.

No hubo maniobra alguna para evitar la discusión del Plan de Ordenamiento Territorial en el Concejo de Bogotá. No. Habida cuenta de las ocupaciones de los concejales, se dieron espontáneamente las circunstancias para que el alcalde lo saque por decreto. Es una cuestión de óptica.

Y los árboles que quedaron de pie frente a las porterías del parque Japón en Bogotá no son una chambonada. No. Se trata de un proceso urbanístico gradual de desarrollo programado con ajuste al cronograma. Es una cuestión de óptica.

Por eso les digo, que aquí podríamos ahorrarnos tanto alto tribunal y tanta “ía”, y así como nació la JEP, dar vida a la JOP, la Jurisdicción Óptica Permanente y listo. Asunto arreglado.

 

 

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