EDITORIAL

¡Gana Colombia!

Colombia gana cuando remamos todos para el mismo lado, no como autómatas, sino con convicciones compartidas. Para hacer un partido, para hacer la paz.

Lo que voy a decirles es corto y directo, no creo que me tome más de un par de minutos: no soy de los que creen que un partido de fútbol de la Selección solucione los problemas del país, pero tampoco me inscribo en el grupo de aquellos que miran con cierto desprecio los partidos, despojándolos de todo valor.

Los países no existen. Son creaciones artificiales que se nos presentan como una oportunidad para encontrar puntos en común y coexistir con otros seres humanos. Y hay en todo el asunto un componente simbólico importante.

Nos conmueve el himno (y más ahora con las numerosas versiones que escuchamos a las 6 de la mañana en Caracol Radio), nos emociona la bandera, nos llega al alma el vallenato y la música del pacífico, nos alegra un buen sancocho o una mirada a nuestras montañas. Símbolos. Lugares comunes, pero no en el sentido de lo repetido y de cajón, sino en el de los espacios imaginarios donde podemos encontrarnos.

Hoy juega nuestra Selección Colombia y eso nos alegra el espíritu, nos anima y nos pone a pensar con optimismo. ¿Qué de malo hay en sentir la emoción de que un puñado de compatriotas salten a la cancha envueltos en los colores de la bandera?

Ya con esa felicidad y con ese sentimiento de unidad, aunque el partido sea de Brasil, Colombia gana. Colombia gana cuando remamos todos para el mismo lado, no como autómatas, sino con convicciones compartidas. Para hacer un partido, para hacer la paz, para hacer la honestidad…

Los invito a que hoy aprovechen el programa y las redes para decirnos cuando, según ustedes, gana Colombia.

 

 

 

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