EDITORIAL

Ni muy muy, ni tan tan

A ‘Márquez’ y su grupo calidad de poderosa guerrilla puede resultar tan desacertado como restarles importancia y hacer de cuenta que no existen.

Ha sido nuestro primer fin de semana desde el anuncio de ‘Iván Márquez’ y sus compañeros de regresar a la lucha armada y de desestimar lo logrado en los acuerdos de paz. Fin de semana marcado además por un nuevo video, protagonizado por ‘Jesús Santrich’, que parece calcado del anterior. Un video sin mayores novedades y armado alrededor de lugares comunes y consignas revolucionarias bien trasnochadas.

Fin de semana en que baja la temperatura del anuncio y muchos comienzan a desestimar las amenazas de acciones terroristas. Todo en su justa medida, porque darle a ‘Márquez’ y su grupo calidad de poderosa guerrilla puede resultar tan desacertado como restarles importancia y hacer de cuenta que no existen.

Para empezar, no parece inteligente desechar amenazas a la tranquilidad de la gente, más si provienen de personas que han pasado media vida delinquiendo, asesinando, robando, secuestrando, traficando… El general Nicasio Martínez anunció que trabajan en la creación de un grupo especial para enfrentar a ‘Márquez’. Uno esperaría algo más de agilidad en su operación, como quiera que era previsible que todo esto sucediera y que la inteligencia del Ejército ya estuviera activada. Ojalá se organicen pronto y sin mayor burocracia oficial de por medio.

Vuelvo al punto: ni desestimarlos, ni sobredimensionarlos. Hay una expresión popular que los colombianos entendemos perfectamente: “ni muy muy, ni tan tan”. Todo en su justa medida.

Luis Felipe Henao, panelista de Hora20, dice en su columna de El Espectador que es natural en todo proceso de paz ver a algunos de los combatientes no estar satisfechos con los acuerdos y con ánimo de rearmarse. “No es fácil renunciar al poder y el dinero que daba la guerra en los territorios”, asegura, “y por ello hay una minoría que siempre estuvo tentada a rechazar la paz”. Es una lástima que suceda, pero es completamente natural y previsible.

La discusión sobre si son guerrilleros, bandoleros, terroristas o narcotraficantes es otro asunto. Lo importante es que son personas que se han situado fuera de la ley y deben ser enfrentados con el poder del Estado. De la misma manera en que se tiene que sentir la fuerza del Estado en materia de cumplirles a quienes se desmovilizaron y volvieron a la vida civil, a la legalidad. Muy claro lo debe tener el presidente Iván Duque, quien tiene una doble responsabilidad: enfrentar a quienes subvierten el orden constitucional y respaldar a quienes han tomado el camino de la paz.

 

 

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