A veces hay que aprender a decir ¡NO!

Por el bienestar propio no siempre es bueno decir sí a todo.

Si bien es cierto, decir sí ayuda a los demás en problemáticas que tengan, y brindarle la mano a esa persona se volverá en un sentimiento de satisfacción, en ocasiones es bueno decir no. Sin embargo no es decir no sin motivo alguno teniendo la oportunidad de ayudar a los demás, el decir no requiere también de un argumento y de una comprensión interior.

Debemos ser sinceros con nosotros mismos para poder ser sinceros con los demás, aunque a veces queramos ayudar a otra persona no siempre lo podremos hacer, ya sea porque no tengamos la plena disposición o porque simplemente la situación del momento no se presta para ello.

Se debe tener en cuenta también la reacción de la otra persona que está acostumbrada a que le digamos sí todo el tiempo, si esta persona se pone brava o suele ser egoísta y no pensar en que estemos sintiendo nosotros, quiere decir que no merece la ayuda que le hemos brindando.


En este proceso también es necesario cambiar la mentalidad y saber que es necesario pensar en nosotros mismos y en los sentimientos que tengamos en ese momento, y dejar en claro que para poder ayudar a los demás primero debo estar bien conmigo mismo y priorizar nuestras necesidades para mostrarnos accesibles a los demás.

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