Hora 20

¿Es el estado de opinión la máxima expresión del Estado de derecho?

Varios analistas coinciden en que es una estrategia del Centro Democrático para tener una agenda que le dé réditos electorales en octubre.

Tema en Hora 20 este lunes la prevalencia del estado de opinión en la democracia, que generó preocupación entre analistas y columnistas que emulan con el senador Álvaro Uribe y su partido.

Este es un concepto no consagrado en nuestra Constitución, pero que es señalado como peligroso por quienes lo ven como la importancia sustancial de las expresiones ciudadanas --subjetivas por excelencia--, en favor de determinadas propuestas o decisiones de un gobernante, sin que importe la separación de poderes del estado de derecho, donde los pesos y contrapesos evitan los desbordes.

El tema salió a flote de nuevo el viernes en una entrevista de Uribe en la W en la que defendió la mayoría de los puntos del referendo que promoverá su partido para, entre otros, plantear la creación de una sola Corte y reducir el tamaño del Congreso.

La idea del estado de opinión la agitó el presidente en 2005 cuando buscaba la reelección y tenía altos índices de popularidad. Y sale ahora luego de que el uribismo busca hacer ajustes a los acuerdos de paz, pero se ha encontrado con unas cortes que desde el estado de derecho han encontrado lo pactado con las Farc acorde con la Constitución o mantienen firmeza en sus fallos sobre uso del glifosato.

En la entrevista del viernes, el senador Uribe, dijo que el Estado de opinión es la expresión superior del Estado de derecho.

Para columnistas como Gustavo Gómez “un peligroso espejismo vende el expresidente Uribe: un sofisticado populismo que exacerba pasiones sobre razones”. Ya en 2009, Rodrigo Uprumny decía que la “fórmula suena bonita, pero en realidad es ambigua y peligrosa”. Y Luis Felipe Henao asegura en su columna que el Estado de opinión no es la evolución del Estado de Derecho, es su antítesis.

Otra interpretación hace el Centro Democrático que sostiene que “La consulta, el plebiscito, el referendo, las firmas, son instrumentos constitucionales para que la ciudadanía se manifieste, hacen parte del ESTADO DE OPINIÓN que es la expresión superior del Estado de Derecho”.

Riesgos

Según Juanita Goebertus, representante a la Cámara por el Partido Verde, propuestas como el estado de opinión por encima del estado de derecho es una invitación grave para que mañana cualquier gobernante haga lo que quiera.

También dijo que el referendo que promoverá el Centro Democrático frente al acuerdo de paz es contrario a lo pactado y por ejemplo permitiría que agentes del estado sean juzgados por una sala de la corte única y eso es impunidad.

Para la congresista, Estado de opinión y referendo son una distracción que desvía la atención de los problemas reales del país.

Al referirse al tema Iván Cancino, abogado penalista, dijo que es válido plantear cambios desde el estado de opinión siempre y cuando se respeten la Constitución y las leyes.

Afirmó que todas las propuestas que presenta el expresidente Uribe o miembros del partido de gobierno son tildadas de dictatoriales, pero cuando las hace la oposición son las más democráticas.

El ex ministro y abogado Luis Felipe Henao, abogado, advirtió que es riesgoso canalizar odio contra las cortes mediante la promoción de referendos populares amparados en el estado de opinión porque le hace daño a la institucionalidad del país, en especial de la justicia.

“El estado de opinión puede ganarse en las urnas pero no pasa el test constitucional”, señaló y puso de presente que se está apostando a un proceso de polarización de cara a las elecciones de octubre.

“El propio partido de gobierno se está tirando la agenda legislativa del ejecutivo”, dijo.

Carlos Medellín, ex ministro de Justicia y profesor, afirmó que el senador Álvaro Uribe o el presidente Iván Duque no pueden hacer cualquier tipo de propuesta y los invitó a decir las cosas como son en lo que se pretende con las reformas que están planteando desde su partido.

“Es obligación del gobierno y del Congreso respetar las sentencias de la Corte, más allá de la opinión que se tenga de los magistrados”, dijo.

 

 

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