Carlos Gómez y Orlando Benítez, cuestionados por agrupación política

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La Fundación Paz & Reconciliación (Pares), en la segunda entrega de su informe ‘Candidatos cuestionados a gobernaciones y alcaldías’, incluyó a los candidatos Carlos Gómez Espitia y Orlando Benítez Mora, quienes aspiran al primer cargo del Palacio de Naín, por integrar agrupaciones políticas en la que se reencauchan clanes en decadencia.

Según Pares, los clanes políticos en decadencia se han unido y han cooptado partidos políticos para hacerle trampa al sistema electoral colombiano. Con ello han garantizado candidaturas fuertes, y han hecho hasta lo imposible por anular la competencia política.

De esa forma, los clanes en decadencia ponen los candidatos, bien conocidos en el departamento y en los municipios, mientras que clanes en crecimiento disponen su apoyo a las candidaturas. Es un gana-gana.

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En el caso de Córdoba, el Clan de la Ñoñomanía del que hacen parte Alejandro Lyons, Ñoño Elías, Sara Piedrahíta, entre otros, que se encontraba en clara decadencia después del escándalo de Odebrecht, se ha unido al Clan de Nora García, que se encontraba en ascenso hasta el año pasado que David Barguil fue electo senador como parte de su movimiento y al final se separó del grupo, y al partido Centro Democrático, también en ascenso, para lanzar a Carlos Gómez a la gobernación del departamento.

De ganar, el Clan del Ñoño mantendría su poder sobre la gobernación, Nora García ampliaría su influencia más allá de Montería y al Centro Democrático se les sumaría una gobernación a las cuentas de su capital político. Es decir, mantendría su expansión.

En contraposición, David Barguil, en cabeza del Partido Conservador en el departamento, se une al cuestionado Clan liberal Amín-Calle, a Musa Besaile, anterior miembro del Clan del Ñoño, y a la Colombia Humana-UP, en cabeza de Gustavo Petro, para lanzar la candidatura de Orlando Benítez a la gobernación y competirle a Gómez.

De quedar electo, Barguil lograría consolidar su poder y autonomía del Clan García, el Clan Amín-Calle expandiría su poder a un puesto que no habían controlado antes (su capital se concentra en el Sur de Córdoba) y Petro lograría consolidar su influencia sobre el electorado de algunas zonas como el sur de Córdoba, donde resultó victorioso en las pasadas elecciones presidenciales. Adicionalmente, los hermanos Musa y Edwin Besaile, con sanciones producto de varios escándalos de corrupción, mantendrían el poder en la Gobernación de Córdoba.

Para este proceso electoral que se hará el 27 de octubre próximo, la Fundación Paz y Reconciliación (Pares) señaló en los documentos que produjeron las investigaciones, que quienes se presentan por coalición de partidos y movimientos representativos de ciudadanos son los más cuestionados.

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