‘Correos humanos’ ingresaban drogas a cinco cárceles de Boyacá

Se trata de mujeres, hasta en embarazo, simulaban visitas conyugales para comercializar drogas en los penales.

Una red criminal logró durante bastante tiempo, mercadear con drogas de diferentes clases dentro de las cárceles de Sogamoso, Cómbita, Barne, Tunja y Chiquinquirá en Boyacá.

Mujeres que simulaban ser familiares, amigas o cónyuges de personas privadas de la libertad, ocultaban estupefacientes en su cuerpo y los ingresaban a las mencionadas penitenciarias, para distribuirlas en las mismas, y comercializarlas con elevadísimos costos, con complicidad de varios reclusos.

Las seis mujeres implicadas acudían a las cárceles para cumplir con su derecho a la visita conyugal. En ese contexto, y en su momento, las visitantes afirmaron haber visto a, por lo menos, 17 hombres a quienes identificaron como sus esposos; además de 5 amigos.

Tras percatarse de la actividad delictiva, la fiscalía y otras autoridades lograron capturar a las 6 mujeres y a tres hombres que se encontraban recluidos.

Entre los implicados están internos que están privados de la libertad en las cárceles La Picota de Bogotá y Picaleña en Ibagué.

Uno de ellos es Favián Viracachá Ballén, alias ‘Ballén’, actualmente recluido en la cárcel La Picota, al sur de Bogotá.

Ballén’ dirigía desde su celda las acciones que eran puestas en práctica por la estructura criminal y cuyos alcances llegaban a otros penales de todo el país.

Interceptaciones telefónicas evidenciaron cómo Ballén controlaba la compra de cocaína y marihuana, entre otras sustancias ilegales, que eran prensadas y das en “dediles” o “monedas” que las mujeres, ejerciendo como correos humanos, introducían en sus partes íntimas para luego ser distribuidas en los centros penitenciarios, y eran capaces de ingresar a las cárceles hasta una libra y media de estupefacientes.

Los reclusos llegaba a pagar hasta más de un millón de pesos por las sustancias ingresadas a los establecimientos carcelarios.

Los implicados fueron imputados por los delitos de concierto para delinquir; tráfico, porte o fabricación de estupefacientes, pero ninguno de los judicializados aceptó los cargos.

Entre los capturados están 7 mujeres y 2 hombres. Dos de las mujeres eran madre e hija y estaban recluidas en la cárcel Picaleña por el mismo delito en tiempo pasado.

La tercera judicializada es una mujer con 6 meses de embarazo, y fue llevada a la cárcel.

Cuatro mujeres más fueron privadas de su libertad, y una más dejada en libertad pero vinculada al proceso.

El presunto líder de la banda criminal, delinquía desde la cárcel Picaleña, y el último implicado, fue dejado en libertad, aunque sigue vinculado al proceso. La decisión obedeció a que ese último sujeto era quien guardaba las maquinas prensadoras y no tenía antecedentes judiciales.

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