JUDICIAL

VIDEO: Lo de Charalá no se puede volver a repetir

Los niños del colegio Nuestra Señora del Rosario del corregimiento Riachuelo, fueron reclutados forzosamente y abusados sexualmente por paramilitares.

Este domingo 12 de Octubre integrantes de la Comisión  de la Verdad  estarán en el corregimiento de Riachuelo del municipio de Charalá, encabezados por el Padre Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad, Francisco Bustamante, enlace territorial en Santander de la Comisión, el Comisionado Saúl Franco y la Comisionada Lucía González, que acompaña la Macrorregión Magdalena Medio.

En esa población de Santander, según el Padre Francisco Roux, se tendrá una reunión con las comunidades para invitar a la reconstrucción del tejido social y también se oficiará una eucaristía por la reconciliación  del pueblo para enviar un mensaje al país donde  Colombia puede reconstruirse desde Riachuelo  y desde los dolores más profundos  de este sufrimiento. 

Para ilustrar un poco a los oyentes de Caracol Radio de los que sucedió en esa localidad de Santander,  presentamos una información de la Comisión de la verdad de lo que pasó en esa población de Santander:

 Qué pasó y qué ha pasado en Riachuelo?

 En el conflicto armado en Colombia no sólo han participado grupos armados, ha habido otros actores de la sociedad y las comunidades que permitieron o patrocinaron la violencia.

 Los hechos de violencia en el corregimiento de Riachuelo, en el municipio de Charalá (Santander) son un ejemplo de cómo la violencia se ha anclado en las bases culturales, educativas e institucionales, de tal manera que en algunas partes de Colombia se ha normalizado el abuso y se ha acusado a las víctimas de haber provocado la violencia.

 ¿Qué es y dónde está Riachuelo?

 Es un corregimiento de Charalá (Santander), a 11 kilómetros del casco urbano. Como la mayoría de las zonas rurales de Colombia, Riachuelo tiene vocación ganadera y agrícola, cultivan especialmente el café y la caña de azúcar. Y como la mayoría de pueblitos, Riachuelo tiene un colegio, una iglesia, un parque, una ambulancia, un cementerio y un balneario llamado el ‘Salto del Ángel’, al que la gente iba para divertirse y celebrar la misa los domingos.

 Hoy en día, la ambulancia no tiene chofer y el puesto de salud está cerrado. El 52% de la población corresponde a adultos mayores. Las mujeres están dedicadas al hogar y los hombres se encargan del sustento diario que en promedio no es mayor a $19.000.

 ¿Qué pasó en Riachuelo?

 El Frente Comunero Cacique Guanentá (paramilitares) del Bloque Central Bolívar (BCB) de las Autodefensas Unidad de Colombia (AUC) llegó a Charalá en el año 2000. En pocos días, los paramilitares se apropiaron de las fincas y casas con mejor ubicación, informaron a la comunidad de su llegada y normas, obligaron a los pobladores a servirles, solicitaban mercados que no pagaban y se apropiaron de los espacios públicos como el centro de salud y el colegio. Riachuelo se convirtió en un importante centro de operaciones de los paramilitares, con la colaboración de las autoridades estatales y comerciales.

 La peor parte la llevaron los niños, niñas, jóvenes y adolescentes del Colegio Nuestra Señora del Rosario, que fueron reclutados forzosamente y abusados sexualmente, con consentimiento de la rectora de la institución, a donde llegaban cada vez que deseaban. La rectora, Lucila Inés Gutiérrez, que estuvo en el colegio hasta 2013, también facilitó la matrícula irregular de jóvenes del Frente que estudiaban de día y patrullaban de noche.

 El colegio organizaba bazares y un reinado de belleza en el que debían participar las niñas más bonitas, los paramilitares prepararon la logística, también fueron los jurados y las profesoras se encargaron del maquillaje, vestuario y clases de modelaje.

 Además, en el corregimiento crearon una escuela de entrenamiento militar para menores traídos de toda la región, para crear un Frente Internacional en la frontera con Venezuela. Los comandantes de este lugar cometieron pederastia con los menores. Alias Chuster, quien dirigió el lugar, hacía desnudar a los muchachos en el garaje de la casa en la que vivía, lo propio hicieron alias Gomelo, Armero y El Psicólogo.

 Riachuelo perdió una generación que hoy vive en diferentes ciudades de Colombia y que no ha regresado. Sumado a todo lo anterior, el balneario el Salto del Ángel, lugar de esparcimiento de la comunidad, fue usado como sitio de enjuiciamiento, tortura y zona de fosas comunes, en él crearon celdas para secuestrados, que eran torturados, sometidos a trabajos forzados y luego asesinaban y desaparecían.

 La revictimización

 Tras la desmovilización de los paramilitares y el inicio de los procesos de Justicia y Paz, las víctimas empezaron a contar y denunciar lo sucedido. Pero algunas autoridades y actores del pueblo les dieron la espalda, los estigmatizaron y acusaron de ser causantes de la violencia desencadenada. El alcalde Fabio León Ardila organizó un consejo de seguridad en el que terminaron acusando a las víctimas de “no sentir reparo alguno en acudir a la mentira y a la exageración torcida y proclive, con el único fin de ver concretadas sus exorbitantes aspiraciones económicas”, es decir, las señalaron de provocar la violencia que sufrieron.

 En varias ocasiones, las lideresas del proceso de reparación colectiva, por denunciar y reclamar sus derechos, debieron soportar ser señaladas de dañar la imagen del pueblo: “No podemos permitir que hablen por los medios; no podemos permitir que causen daño a Riachuelo”. Fue entre este tipo de episodios que las víctimas desarrollaron el proceso con Justicia y Paz.

 ¿Quiénes participaron?

 De acuerdo con las investigaciones de Justicia y Paz, y los testimonios de paramilitares y víctimas, la rectora del colegio, Lucila Gutiérrez, y su esposo, el exconcejal Luis Moreno, facilitaron que el grupo Cacique Guanentá del Bloque Central Bolívar tuviera acceso permanente a la escuela.

 Al Frente Comuneros Cacique Guanentá pertenecieron como comandante Carlos Alberto Almario Penagos o alias Víctor, Gerardo Alejandro Mateus Acero o alias Rodrigo, William Parra o alias Chuster, William Carreño Lizarazo o alias Chirrete y Pedro Antonio Ronderos Lizarazo o alias Silvestre.

 Las consecuencias

 Algunos de los menores víctimas han presentado episodios de estrés postraumático y trastornos de la personalidad. Con el fin de evitar que sus hijos fuesen reclutados o vinculados a los grupos armados, los padres los alejaron del corregimiento, lo que dejó sin una generación a la población, esto puede evidenciarse en la alta deserción escolar para la fecha.

 Las mujeres víctimas de abuso sexual y sus familias han sido objeto de burlas y señalamientos. Se crearon divisiones en la comunidad y se han deteriorado las relaciones familiares.

 En el pueblo, las prácticas culturales fueron alteradas, no se volvieron a realizar las celebraciones comunitarias, la gente no volvió al Salto del Ángel.

En cuanto al bienestar de la población, se mantienen las cifras de pobreza porque se despojaron las tierras, se rompieron los ciclos productivos, se degradaron los bienes y pertenencias de la comunidad, se limitó el acceso a la vivienda, además de que se dificultó el acceso a la salud, se contaminaron fuentes hídricas, se deforestó y la democracia y el tejido social quedaron quebrados por la desconfianza, apatía y vergüenza.

 Las integrantes de Iniciativa de Mujeres por la Paz (IMP), que acompañaron los procesos de denuncia de las víctimas en Riachuelo, fueron expuestas a riesgos de seguridad; la policía dejó de acompañarlas e incumplió las medidas de protección que le habían dado a la representante de la organización.

Cargando