El duro apostolado sacerdotal en La Caucana

“Yo quiero más presencia del Estado y de las entidades que nos puedan aportar especialmente en esa parte social".

Una de las críticas recurrentes de la iglesia católica, líderes sociales de la zona y las propias víctimas es la falta de asistencia o ayuda para las mujeres viudas y para huérfanos que casi a diario deja la guerra en el bajo Cauca.

Aunque algunas comisarías y personerías tratan de colaborar, deben hacerlo con las uñas, como se dice popularmente. Con esfuerzo y tesón, buscan cada peso para esa cooperación humanitaria, pero los recursos no son suficientes. En esta misión, la iglesia católica ha participado como gestor de recursos para atender a los damnificados y víctimas en el corregimiento La Caucana. El sacerdote Gonzalo Medina Roldán ha emprendido ese apostolado y asumido esa responsabilidad mediante la entrega de alimentos, pero también como guía espiritual, lo cual se ha convertido también, lo reconocen los habitantes, en una “gran ayuda en esa zona tan violenta”.

“En la Pastoral Social los atendemos psicológicamente, sobretodo hablándoles en una tónica de esperanza. Los menores de edad, por todo este conflicto que les ha tocado vivir, siempre tienen muchos vacíos afectivos porque no tienen a sus padres o por el temor que se les infunde (los adultos) o que escuchan en las redes sociales o porque hablan en la casa; sí los encuentro muy temerosos y ciertamente algunos muy solos”, admitió el presbítero Medina Roldán

Pero este pastor eclesiástico también reconoce que tiene entre manos un duro apostolado, una misión esencial en esta población: convencer a los menores y a los padres de que continúen estudiando como una forma de prepararlos pero también de alejarlos del reclutamiento y de la criminalidad. Confesó que no basta con las orientaciones espirituales y las oraciones, sino que también es urgente y necesaria una ayudita del Estado en muchos aspectos, pero sobre todo que no los dejen solos afrontando la dura realidad.

“Yo quiero más presencia del Estado y de las entidades que nos puedan aportar especialmente en esa parte social, sociológica, espiritual y desarrollo social. Yo creo que aquí hay gente muy buena y que solo necesitan son oportunidades, muchas oportunidades”, destacó el religioso, en diálogo con Caracol Radio en su parroquia de La Caucana

El padre también mira hacia su comunidad y les advierte que con la práctica de la fe, no deben sentir temor ante la realidad: “siempre avanzan de la mano de Dios. Es precisamente esa fe la que mantiene vivos a los que por una u otra razón prefirieron quedarse, no han querido abandonar una de las zonas más violentas de los últimos años.

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