En las playas del Caribe terminan las basuras del país

Alcaldía Local Uno de Cartagena /

Hasta las playas del Atlántico terminan toneladas de basuras que diariamente inescrupulosos lanzan al río Magdalena a lo largo de los 13 departamentos que recorre. Desde sandalias, colchones, televisores y madera cortada, reiteradamente forman una isla de residuos frente a los balnearios del departamento.

El más reciente causó indignación: 1.200 toneladas de basuras fueron recogidas durante un mes por la empresa Triple A y ciudadanía que con indignación, por la falta de conciencia y responsabilidad ambiental, se sumaban a extensas jornadas de limpieza.

Para el biólogo y ambientalista, Amin Ariza, sobre la superficie solo se refleja el 15% de la real cantidad de basuras ya que en fondo marino se encuentra el 85% restante, lo que significa que los residuos no solo generan un mal paisaje y están afectando el turismo, sino que como están al fondo del agua, están afectando la vida marina, los peces y su reproducción.

Causa mayor indignación entre grupos ambientalistas la gran presencia de madera perfectamente cortadas que tienen origen de actividades de forestación a lo largo del afluente, por lo que genera un impacto ambiental incalculable tanto para el ecosistema objeto de tala, como para el río y mar en donde termina esta madera.

Una de las soluciones que ha salido a la vista está en manos del Congreso de la República: el senador Efraín Cepeda radicó un proyecto en donde se incluiría al municipio de Puerto Colombia entre las responsabilidades de Cormagdalena para que realice permanente limpieza y prevención de residuos en sus playas, debido a que esta entidad solo tiene injerencia en el río Magdalena, el mismo afluente que transporta la basura de los colombianos y se acumulan en los balnearios del Atlántico.

La contaminación amenaza la estabilidad de las playas en Santa Marta

De las 300 playas con que cuenta el país, según Procolombia, alrededor de 40 están en Santa Marta, lo que la hace una ciudad muy atractiva por sus encantos naturales, sin embargo, esos escenarios están en riesgo por el deterioro ambiental que han provocado las acciones humanas.

De acuerdo con expertos ambientales, la contaminación, erosión costera e indiferencia, son los tres problemas que más amenazan la estabilidad y existencia de las playas samarias, principalmente las que se encuentran en el área urbana de Santa Marta y son de fácil acceso para las personas. Entre esas, la Bahía, El Rodadero, Bello Horizonte y Taganga.

“Las playas de Santa Marta poseen grandes riquezas naturales que sustentan a comunidades que viven de la pesca y el turismo, sin embargo, dada la conexión que tienen con las aguas superficiales continentales, a través del ciclo de los ríos que desembocan en los mares, actualmente están recibiendo grandes cargas contaminantes por la falta de conciencia ciudadana y compromiso ambiental. Un ejemplo es lo que pasa con la Bahía de Santa Marta, en donde desemboca el río Manzanares, que atraviesa toda la ciudad y a través de sus corrientes lleva al mar toneladas de residuos sólidos gruesos, plásticos, grasas, aceites, metales y un sinnúmero de contaminantes que arroja sin control la ciudadanía y afectan la calidad del agua de esa playa”, explica Álvaro Guette, ingeniero ambiental.

“Tristemente la erosión costera es otro fenómeno y problemática ambiental que sufre la playa y que viene desde la parte media y alta de la cuenca del río Manzanares, porque las comunidades han invadido la ronda hídrica, solidificando los terrenos que sirven de amortiguamiento y conservación del río, que se achican cada vez más y llevan material sedimentable hasta la Bahía afectando la biota, que es la flora y la fauna del mar”, agregó el ingeniero Guette.

 En Cartagena falta más educación ambiental

 A pesar de que Cartagena es una de las ciudades más visitas y con vocación turística de Colombia, la contaminación de las playas sigue siendo un tema para tener en cuenta.

Caracol Radio recorrió a Playa Blanca, un exótico balneario del distrito y encontró un territorio relativamente limpio, pero con algunos retos en la disposición final de los residuos teniendo en cuenta que los tanques de almacenamiento se encuentran destapados en la entrada del pueblo, generando olores que atentan contra la salud pública.

Según los mismos lugareños, la falta de cultura es una razón para los puntos que se deben mejorar, en un corregimiento donde paradójicamente, el visitante extranjero se comporta mejor con el medio ambiente, a pesar de que son quienes utilizan en mayor cantidad recipientes plásticos, latas, y materiales reciclables.

El papel de los nativos también es fundamental porque a diario, antes de abrir los establecimientos comerciales ubicado a orillas del mar, realizan recolección manual de basuras. El trabajo se repite en horas de la tarde para evitar que los desechos lleguen a las aguas.

No obstante, los ambientalistas atribuyen al exceso de visitas el hecho de que Playa Blanca no pueda tener aún mejores calificaciones en prevención de contaminantes, que van de la mano con el excesivo consumo de alimentos y bebidas en todo el borde costero. 

La solución empieza por la ciudadanía 

El docente de la facultad de Ingeniería de la Universidad del Magdalena, Bienvenido Marín, plantea varias medidas que pueden contribuir a solucionar los problemas ambientales de las playas de Santa Marta y asegura que el desinterés de la ciudadanía y las autoridades también es un factor de deterioro.

“Cuando se habla de capacidad de carga, todos se alarman y se oponen, pero es que eso no quiere decir que la gente no ingrese a la playa, sino que lo hagan bajos unas condiciones para que haya un ambiente favorable en el escenario natural. El ordenamiento de playas es importante, porque esos escenarios no funcionan por sí solos, deben contar con un plan para protegerlos y deben funcionar con participación de las autoridades, los bañistas, los prestadores de servicios turísticos y todos los actores de la zona costera”, afirma Bienvenido Marín.

“La solución se concentra, principalmente, en que la gente deje de creer que puede arrojar lo que sea y el sistema lo resuelve, la arena no tiene capacidad de depurar, por eso debe existir un compromiso ciudadano con el buen manejo de las basuras. Además, las autoridades deben implementar el control de carga, porque cuando las playas están llenas de personas haciendo necesidades fisiológicas en el mar, eso altera los ecosistemas. A las mascotas tampoco se les puede llevar sin control a las playas, porque sus actividades deterioran el sistema de corales. La playa no solo es agua y arena, también son múltiples ecosistemas que hay que proteger”, agrega el docente.

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