Reciclémonos

Columna de opinión de Rafael Vergara Navarro

Inolvidable la alegría de la comunidad, la música, los gritos de júbilo, las lucecitas de mecheros y linternas que al rodear los camiones del aseo iluminaban los residuos que vertían en la reabierta celda del relleno sanitario de Henequén. ¡Regresó la comida! ¡Gracias diositos mío! gritaban, mientras hasta el amanecer hombres, mujeres y niños, sin protección y a mano limpia, recogían vidrio, cartón, madera, latas, plástico y múltiples objetos. Los famélicos perros al matar el hambre movían sus colitas.

 

Allí no se durmió, el olor a alcohol y otros humos animaban la fiesta y la economía. Entraba un camión y salía otro a su recorrido de recolección. El relleno de “la Paz”, en 2002 abusando de su posición dominante había cerrado el acceso para obligar al Distrito a pagar por tonelada un precio inadmisible.

 

Por eso el regreso temporal a Henequén, después, pese a actuar legalmente, nos persiguieron y trataron de encarcelarme por impedir una calamidad pública. El exmagistrado Malo se prestó para ello, pero no pudieron.

 

Pues bien, ayer en el relleno de Los Cocos, al que le quedan 5 años de vida y es el único legalizado para recibir escombros y reciclar, con la gente escarbando entre la basura, la empresa comenzó a sufrir las consecuencias del monopolio del recurso y la necesidad de la Policía para contener una pobreza con hambre que proviene de los 268 mil pobres y 40 mil que mal viven en miseria.

 

Cartagena en 2018 produjo 484.302 toneladas de residuos que en su casi totalidad se entierran desperdiciando recursos y produciendo lixiviados y gas metano. Al no existir política de reciclaje ni obligación de cumplir metas sociales, se incumple con una inaplazable gestión ambiental, como es la de separar en la fuente y se renuncia a derrotar la contaminación e incultura, grave ante la proximidad del mar.

 

Si bien las empresas de aseo prestan un buen servicio, no evolucionan. Es siempre lo mismo, son contratos de transporte de basura. En la línea del consumismo, a mayor cantidad de residuos mayor ganancia. De las 4 Rs: reusar, reducir, reciclar y responsabilidad, ni por ahí.

 

Si no controlan el negocio no invierten en generalizar la separación en la fuente y que se recicle en los centros de acopio a incluir en el POT. No están dispuestos a disminuir el tonelaje a enterrar y sus ingresos.

 

Organizados en la cooperativa Arca, de los 250 recicladores los que vivieron la fiesta de Henequén ahora recogen residuos en los estratos 5 y 6, en el Pozón y el Mandela. No se vencen y llevan años insistiendo ser incluidos en el sistema de Aseo, lo que es una obligación del Distrito

 

Aunque el PGIRS o plan de gestión integral (decreto 1736/15) no se cumple, ellos exigen apoyo técnico, financiero y generación de empleo en una ciudad que con su alto desempleo e informalidad es la rica más pobre entre las 7 principales del país.

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