Desmovilizados de las FARC en Risaralda no cambiarán la ciudad por la selva

Han asegurado que pese a que algunos disidentes han anunciado la retoma de armas, ellos seguirán con sus vidas actuales.

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Aunque la retoma de armas por parte de algunos disidentes generó alerta en Risaralda por el posible inicio de una era de violencia, los reintegrados que han llegado a este departamento han asegurado que no volverán a la selva y que, por el contrario, continuarán con sus procesos de reincorporación a la vida civil porque han encontrado una esperanza de vida en sus proyectos productivos.

Este es el caso de Alexander Vargas, un hombre de 30 años nacido en el municipio de Santa Rosa de Cabal que fue reclutado por la guerrilla y llevado al departamento de Caquetá cuando apenas tenía 10 años, pero que fue rescatado por el Ejército Nacional luego de ser víctima de una mina antipersona que dañó su pie izquierdo, momento en el que decidió desmolvilizarse.

"No podemos asustarnos porque cuatro personas decidieron volverse a armar. Hay muchos de los chicos que siguen en las zonas veredales y ellos ya se han acostumbrado a la vida normal y no van a querer volver al monte. De un 90% de los que estamos haciendo las cosas bien, por lo menos el 80% vamos a quedarnos con nuestras vidas actuales", aseguró Alexander.

Al igual que él, los cerca de 250 desmovilizados que se encuentran en Risaralda han asegurado que no van a cambiar la tranquilidad de la vida civil por las armas.

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