19 DE AGOSTO DE 2019

"Hay que dar sin esperar nada a cambio": Luis Carlos Villamizar Mutis

El coordinador general del Festivalito Ruitoqueño repasa los 29 años de uno de los eventos más enmblemáticos de Santander en materia cultural.

Germán y Gustavo, un dueto de música andina no pudo asistir al exigente festival del Mono Núñez que se celebra cada año en Ginebra, en el Valle del Cauca. Desilusionados, los artistas santandereanos tuvieron una especie de premio de consolación: participar en un evento en una finca de Floridablanca.

Luis Carlos Villamizar Mutis recuerda que esa circunstancia propició el nacimiento de un festival que ya casi se acerca a los 30 años, el Ruitoqueño. Fue en un juego de bolo criollo que el gestor cultural acompañado de Carlos Gabriel Acevedo y Manuel Rey decidió organizar un certamen para escuchar a los artistas regionales.

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La primera versión, en 1991 se efectuó en la finca Villa Leo de la familia Acevedo Álvarez. Lo que comenzó siendo una reunión de amigos pronto se tornó en un evento que aglutinó a cientos de espectadores y que empezó a cobrar notoriedad a nivel nacional.

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Por primera vez, el Festivalito Ruitoqueño dejó los predios de Floridablanca; se mudó de la finca La Ruitoca al Centro Cultural del Oriente, en el parque Centenario de Bucaramanga. Allí, la organización rindió un homenaje a José Ricardo Bautista Pamplona, un importante gestor cultural de Boyacá y cuando ya todos se despedían vino la declaratoria de ciudadano meritorio de Santander a Luis Carlos Villamizar Mutis, invitado al Personaje de la Semana.

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